VÍDEO INTRODUCTORIO A LA UNIDAD II: IDEAS TEOLÓGICAS EN LA HISTORIA DE NICARAGUA.
CURSO PENSAMIENTO TEOLÓGICO NICARAGÜENSE
CURSO PENSAMIENTO TEOLÓGICO NICARAGÜENSE
Carrera: Licenciatura en Teología. Nivel: 5to año, avanzado.
Horario: 08:00-10:15AM. Profesor: Msc. Miguel España.
Modalidad: Virtual. Director FEET: Dr. Harold López R.
UNIDAD II: IDEAS TEOLÓGICAS
EN LA HISTORIA DE NICARAGUA.
Podemos rastrear los discursos sobre Dios
en la historia del cristianismo nicaragüense encontrando diferentes imágenes
colonizadoras.
·
El Dios conquistador de la colonia
·
El Dios liberal de la Republica.
·
El Dios del Concordato (1861)
·
El Dios protestante (fundamentalista, conservador,
liberal) (1901-)
·
El Dios “Luz” y “Maestro” “Energía universal” de
Sandino
·
El Dios de los pobres- revolucionario (70, 80)
·
El Dios-Total : dinero-consumo (90)
·
El Dios sobrenatural-del éxito y pensamiento positivo
(hoy)
1.
La Colonia :
Sincretismo y lucha de los dioses.
La
colonización hispano-lusitana introdujo para la historia socio-cultural y
religiosa de Latinoamérica imágenes del Dios cristiano propias de la época. Es
en palabras de Huntington el choque de civilizaciones, choque de dioses: los
dioses indígenas y los dioses del cristianismo europeo del siglo XVI.
Los
Dioses creadores de los indígenas del
pacífico nicaragüense eran Tamagastad y Cipactonal, el primero hombre y la
segunda mujer (Arellano. 2018. p. 32-33) Estos dos principios, femenino y
masculino, representan la totalidad de la creación y de los procesos naturales
y supranaturales, donde el ser humano tiene un lugar no de dominio sino de
cuido, equilibrio. Fue rota la relacionalidad cuidadora que existía como
principio vital por otro principio de dominio: conquista. Es la confrontación
entre la visión orgánica-armoniosa indígena y la visión de la monocultura etnocéntrica
y supremacista europea. Es la lucha entre los dioses identitarios y los dioses
de la conquista, colonizantes.
Las
imágenes no quedaron puras. A nivel institucional las divinidades cristianas
aparentaban ortodoxia, pero a nivel popular los motivos de las divinidades
indígenas se mezclaban con las imágenes de las divinidades cristianas. Arellano
(1986) nos informa que además de
sustituir los ídolos por las imágenes, los misioneros convirtieron los ritos
idolátricos frente a los templos indígenas en fiestas populares dedicadas al
patrono de cada población. (1986. p. 43)
Este
esfuerzo católico, por un lado, fue efectivo más por la imposición de esta fe
que por transición “suave”, pero principalmente es de señalar que esta
estrategia de “conversión” de los símbolos, ritos y divinidades indígenas, en
católico-europeos, tuvo como resultado la pervivencia de motivos de la
religiosidad indígena “revestidos” de las formas de la religión oficial. Así mismo nos muestra Arellano en la misma
obra antes citada, en referencia a la celebración a Santo Domingo,
Su
imagen una sustitución de Xólotl, dios del maíz (ubicado en las Sierras) que
tenia de “nagual” al perro y se vinculaba a la una. .. Los pescadores
prehispánicos de Managua, cada primero y diez de Agosto, iban a la Sierra a
traer y regresar a su dios en una canoa. Esto explica el “barco del santo” y la
presencia de indios y caciques durante el recorrido de la “traída” y la
“dejada”. A su vez, en “nagual” de Xólotl explica el perrito que acompaña a la
imagen. (1986. Pág. 47).
El
conquistador fue conquistado, exclama Carlos Fuentes, que en su obra el Espejo
Enterrado (2009) nos informa sobre este mismo fenómeno en México: A principio
de diciembre de 1542, en la clina del Tepeyac cerca de la ciudad de México, un
sitio previamente dedicado al culto de una diosa azteca, la virgen de Guadalupe
se apareció portando rosas… (2009. pág. 207)
Y
continúa Fuentes contándonos sobre la capilla de Tonantzintla, que es una de
las más llamativas confirmaciones del sincretismo como elemento dinámico de la
cultura de la contraconquista, en palabras de Carlos Fuente: Tonantzintla es,
en efecto, una recreación indígena del paraíso indígena… El sincretismo triunfo
y con él, de alguna manera, los conquistadores fueron conquistados. El
Tonantzintla, los indígenas se pintan a sí mismos como ángeles inocentes rumbo
al paraíso, en tanto que los conquistadores españoles son descritos como
diablos feroces, bífidos, y pelirrojos. (2009. p. 209).
A
nivel académico la lucha entre los dioses se daba entre los dioses europeos, ya
que los dioses indígenas se consideraban “paganos”, “inexistentes”, “ídolos”.
Los dioses europeos eran el Dios católico, el Dios protestante y el Dios de la
razón ilustrada.
La
producción filosófica en Hispanoamérica es indiscutiblemente la escolástica
(Quiles, I. 1989), dominando el escenario Tomas de Aquino, Escoto y Suarez.
Poco a poco se introducía la Nueva Filosofía de Descartes, Leibniz, Wolff,
Malebranch, e.o., y hombres de ciencia como Galileo, Paracelso.
Un
tanto parecido surge con la teología, donde el tomismo y el suarismo impera en
el pensamiento teológico. La teología de la reforma protestante fue prohibida
en Latinoamérica a través del Santo oficio y el Índice; atacada con todo un
arsenal de teólogos apologistas Tridentinos (Illanes, Saranyana. 2002) desde
Cayetano hasta Belarmino.
En
términos generales en la Conquista y Colonia se llevó a cabo un proceso de
occidentalización y cristianización de Amerindia, o Abya Yala, en nombre del
Dios de Colón, Gil Gonzáles, Francisco Hernández de Córdoba, los Contreras.
A
la par de estos atropellos existía una contrapolítica profética en Bartolomé de
las Casas presente en León en 1532 y Fray Antonio de Valdivieso (1544).
Básicamente la pugna se daba no contra el sistema Imperial[1], sino con los
encomenderos que sometían a duros trabajos a los indígenas a tal grado que eran
exterminados. Las Nuevas Leyes de India, el derecho natural y la fe evangélica
fueron las armas que utilizaron tanto Las casas como Valdivieso en su defensa
de la causa indígena. Por esta causa Fray Antonio Valdivieso fue asesinado,
como nos informa Tijerino: “En 1550, privados ya del poder y sus privilegios,
los nietos del primer gobernador de Nicaragua tomaron venganza, asesinando al
obispo Valdivieso y saqueando las arcas reales.
Poco
después encontrarían la muerte al pretender tomar por asalto la ciudad de
panamá, en compañía de algunos soldados de la fracasada sublevación de Pizarro”
(Tijerino. 2012. p. 57.).
Todos
estos acontecimientos solo pueden ser bien comprendidos si se tiene en cuenta
la visión del poder político-religioso que prevalecía. A tal grado que la
teología política de Ginés de Sepúlveda justificaba las “guerras justas” en
base al Primer Testamento. Las “guerras justas” contra los indios, para este
teólogo jurista, eran legitimas a causa de sus costumbres caníbales y los
sacrificios humanos, por su inferioridad cultural y para evitar guerras entre
ellos. Además, él creía que “las conquistas eran necesarias por el
adelantamiento cultural de España, de forma que la civilización equivalía a
derecho del dominador sobre el dominado para evangelizarlo y elevarlo a su
misma altura”; también J. J. Tamayo nos refiere que Juan Ginés de Sepúlveda
consideraba a los indígenas americanos como seres inferiores, tan inferiores a
los españoles como los niños a los adultos y las mujeres a los varones,
justificaba, por ello, la esclavitud a que eran sometidos por los
conquistadores... Las diferencias entre unos y otros eran, para él, del mismo
calibre que las existentes entre los monos y los hombres, o entre las gentes
fieras y las gentes clementes (Tamayo. 1989. p. 28).
Los absolutismos políticos son la síntesis
histórica en la modernidad de la teología del monoteísmo y la teología de la
omnipotencia divina.
La teología colonial fue Monárquica: El
rey de España es enviado de Dios, y tiene la autoridad a la manera del rey
David. El rey es siervo de Dios “elegido” para restaurar la cristiandad
(Richard. 1985. P, 3-22). Un solo Dios, un solo rey, una sola religión.
Las
imágenes de Dios no son estáticas, sino que evolucionan en relación al
desarrollo de las ciencias, la política,
teología y la sociedad. Esto le veremos con la entrada del dios
republicano.
2. Dios Republicano.
Con
la entrada del liberalismo republicano las imágenes de las divinidades
cristianas fueron adquiriendo matices que antes no tenían. Ahora aparece un
Dios “liberador”.
Como
parte de las nuevas ideas Republicanas y libertarias encontramos al Padre Indio
Tomás Ruiz (promotor de ideas Ilustradas en el Seminario Conciliar de León), el
cual por su condición de indio y por sus ideas independentistas-republicanas
sufrió dura represión, no pudiendo mantener su puesto universitario, sufrió
cárceles y muerte supuestamente enfermo en las mismas mazmorras (Arnaiz. 1990.
p. 59). Éste pretendía, junto a Benito Miguelena, encausar la lucha
independentista y republicana, con el movimiento armando de José María Morelos, en México (Arellano.
1986. p.54)
Producto
de las ideas liberales, antimonárquicas e independentistas, que circulaban de
manera clandestina, pero que poco a poco se abrían espacio en la enseñanza
universitaria de filosofía, el indio Tomas Ruiz pudo formarse en el espíritu de
algunos ilustrados como Condillac, del cual según Arellano (2018) enseñaba su “Lógica” (pág. 62). Su formación
humanista le permitía conciliar lo tradicional y lo moderno, por eso en u
examen de bachiller en filosofía
afirmaba que para la investigación
de la verdad y para la demostración de la misma, el método socrático es más
útil que el escolástico (Arellano. 2018. P. 65)
Las
ideas liberales y republicanas provenientes de Europa y la Independencia de las
colonias de América del Norte de la corona Inglesa se conjugaron con la
inconformidad interna de Centroamérica, en nuestro caso, Nicaragua.
Aquí
se confrontan el Dios Regio de la Corona y el Dios Republicano. Para la
“teología republicana” el pecado es visto como opresión, tiranía, destaca la
historia del Antiguo testamento como historia profética y de liberación.
Resalta la posibilidad cristiana de la desobediencia al poder político (Hecho.
5: 29). La libertad es central en esta teología republicana. El Dios libre crea
a hombres libres, la libertad del hombre es la imagen y la semejanza de la
libertad de Dios. En este sentido teológico libertario se inscribe la crítica
de la teoría absolutista del origen divino del rey y en defensa de la soberanía
popular (Richard, P. 1985. p. 126-127).
Deduzco,
ya que no hay muchas fuentes al respecto, que la idea libertaria de Dios surge
autóctonamente entre el pueblo sublevado de Nicaragua y no como un Dios
foráneo. Ángel Arnaiz nos documenta sobre “El Pueblo de Dios en los
Levantamientos Pre independentistas” (pág. 58-62), pero también Jaime Wheelock
(1985) nos informa sobre “Las Sublevaciones en la Colonia” (de los indígenas
nicaragüenses) y la participación de los indígenas en la lucha
independentista. Obviamente que
Nicaragua formaba parte de múltiples procesos transcontinentales, así como regionales, por lo que la idea
libertaria de Dios del pueblo nicaragüense paulatinamente se entremezclo con
las ideas libertarias del liberalismo-burgués y republicano foráneo.
En
esta lucha del Dios libertador criollo (liberal-republicano) y el Dios
libertador indígena y popular contra el dios monárquico
(Patronazgo-católico-Monarquía española), salió ganando la partida el Dios de
los criollos en detrimento del Dios indígena-popular, quedando bajo el nuevo yugo
de los intereses económicos de los criollos de León y Granada, ante los cuales se levantó Cleto
Ordoñez, junto con la fuerza popular, y
Crisanto Sacasa a favor de los intereses de hacendados y comerciantes (Arnaiz, A. 1990. pág. 63).
Ahora
ya no se debatía entre el dios colonizador monárquico extranjero, sino entre el
dios de criollos (de mercaderes y terratenientes) y el Dios libertador de las clases sometidas.
Entre
1823 y 1838 se dan derroteros en la historia de Nicaragua, de los que
sintetizamos que, aunque las ideas de libertad, progreso, conocimiento
(Ilustración, republicanismo, modernismo) fueron ideas revolucionarias para la
lucha independentista en Nicaragua, y Centroamérica, éstas al final no se
arraigaron ni a nivel político-jurídico ni mucho menos en la conciencia
cultural nicaragüense. Las Tres Garantías nos recuerdan que la Independencia
Centroamericana, y nicaragüense por ende, fue más que todo, la renovación de la
sociedad de Cristiandad[2], ya que estas Tres
Garantías eran: Religión, Unión, Independencia. La Independencia era la lucha
de las clases criollas para liberarse del yugo Español que afectaban sus
intereses comerciales, la Unión era bajo el espíritu del viejo orden, sobre
este asunto Arellano nos informa: La iglesia entraba con pie derecho a
conformar la estructura política
jurídica del país. (1986. Pág. 57), y Arnaiz nos informa que de alguna manera
en el Acta de los Nublados, el Obispo García Jerez veía, “el carácter
monárquico del nuevo estado” y “algún tipo de vínculo con el rey Fernando VII”
pág. (1990. p. 62-62)
Esto
aseguraba la primera de las Tres Garantías: la religión católica, que aunque
fue afectada posteriormente por el nacimiento de la república (1838, 1854) y
leyes que “permitían el ejercicio púbico de las demás religiones” aún se
permitían el pago de las cuartas episcopales y en tiempo de Fruto Chamorro, el
cual inspiro la Constitución de 1854 que venía a proteger a la iglesia católica
(Arellano. 1986. p. 58). Ésta es la época de los 30 años conservadores y del
Concordato (1862).
El
Dios de los empresarios, terratenientes y del clero católico contra el Dios
liberador de los oprimidos es la confrontación entre las imágenes de Dios en
ésta época de nuestra historia. El Dios liberal-burgués y progresista no encajó
en la mentalidad conservadora procatólica del momento. Éste Dios tendrá que
esperar hasta la llegada de la revolución Liberal.
3. Modelo Providencial.
Con el pacto
Oligárquico o Providencial se tiran las bases jurídicas de la política
oligárquica con la Constitución de 1858. Siempre fue de facto, ahora se
institucionaliza de iure. Por ejemplo, Velázquez (1992) nos informa que
el pacto Oligárquico “se manifestó en la restricción de la participación
política a la esfera exclusiva de la élite dominante ‘mediante la
institucionalización de la subordinación política de otras clases’… con todas
estas medidas restrictivas de la participación política, se pretendió cerrar el
acceso al poder a los grupos mayoritarios de la sociedad (p. 75)”[3]
Desde el punto de
vista de la institucionalización del caudillismo, que de hecho se venía
ejerciendo, el Pacto Oligárquico
significó la institucionalización del caudillismo local, por medio del cual se
resguardaron los centros provinciales de poder oligárquico. El Pacto
Oligárquico y la constitución garantizaron cierta autonomía relativa sobre el
autogobierno de ambos grupos y su dominio en sus respectivas áreas; lo que a la
par significó la repartición del poder judicial con el fin de que cada bloque
oligárquico pudiera confiar a sus
propios miembros la resolución de los conflictos que surgieran dentro de su
seno (p. 76). Cada oligarquía conservaba sus propias fuerzas, cuadros de
oficiales y jefes militares, que en última instancia dependían del caudillo
local; el ejército no tenía un carácter nacional sino local (p, 77)
En el caso del
proceso de la formación del Estado y de la economía agroexportadora, las
tierras comunitarias y ejidos fueron abolidas e instituida la propiedad privada[4]. Para ello en 1877
se dicta una ley agraria que autorizaba el fraccionamiento de la propiedad
comunal y la venta de los ejidos[5] (Velásquez.
1992. P. 32)
Ante la creciente demanda del café y la tenencia de grandes
concentraciones de tierras para su cultivo, era necesario crear una fuerza de
trabajo, que en realidad no existía en Nicaragua[6]. Por ello se decretaron leyes y
coacciones extraeconómicas, según Velázquez, para trabajos forzados a favor del
estado[7] y la iglesia.
Desde el punto de vista teológico político, que es la perspectiva
que nos interesa para los fines de este escrito, la iglesia católica no solo
usufructuaba de leyes y políticas fiscales draconianas, sino que era el
principal aparato ideológico, en palabras de Acuña (2018): la institución
eclesiástica, la cual fue considerada necesaria para mantener la obediencia de
la población y la cual, en las primeras fases de construcción estatal, mantuvo
algunas de sus funciones como proveedora de servicios sociales a la población
(p.253). De la misma manera Velázquez nos ilustra diciendo: “Las coacciones
ideológicas jugaron también un papel importante, y eran impuestas en su mayoría
a través del aparato ideológico, que en su mayor parte permanecía en manos de
la iglesia católica, la cual participaba del excedente producido por la mano de
obra o por la fuerza de trabajo por medio de los diezmos, primicias y otros”.
(p, 35)
4.
Dios Liberal-Protestante.
Con
la entrada del protestantismo en el pacífico nicaragüense en tiempos del
general José Santos Zelaya se vuelve a dar la confrontación entre las imágenes
de las divinidades cristianas. Se confronta la imagen del Dios del orden
vertical conservador (concordato) contra la imagen del Dios
liberal-progresista. La principal imagen de esta confrontación la tenemos en la
excomunión del General Zelaya por parte de Simeón Pereira Castellón, debido a
las reformas anticlericales que Zelaya promovía, y la posterior expulsión de
Pereira y Castellón del país por parte de Zelaya.
El
Dios protestante son diversas imágenes vinculadas a la ideología progresista de
estados unidos de América, de América para los Americanos (Doctrina Monroe,
1823), de ideas del liberalismo político y religioso (Bautistas)[8], del fundamentalismo
antimodernista y antiliberal (Misión Centroamericana) y de todas las tendencias
conservadoras intermedias.
El régimen de Zelaya abrió las puertas de
Nicaragua a su modernización, lo que supuso trascender el modelo de alianza
católico-conservadora representado por el Concordato[9].
Por otro lado abrió la posibilidad de un
pluralismo de ideas en Nicaragua al permitir, y hasta incentivar, la entrada de
otras expresiones de fe. Inicio de la pluralidad de ideas en Nicaragua como nos
enseña Ligia Madrigal.
En 1894 bajo el gobierno liberal del Gral.
José Santos Zelaya, llegaron los primeros misioneros de la Misión
Centroamericana (CAM) a nuestro país procedentes de Costa Rica, país escogido
como base de operaciones de la Misión Centroamericana en la región (Araica.
1998)
Desde 1867 se crean políticas de
concesiones de tierra para extranjeros de países desarrollados para la
introducción de máquinas de nuevos procedimientos industriales, conjuntamente
con políticas de tolerancia religiosa para este fin (Madrigal. 1999. Ver
capítulos 2 y 3). Pero fue con José
Santos Zelaya que en nombre de la
“modernización” crea una política que institucionaliza las prácticas
protestantes (Madrigal. 1999. p. 144-145)
Esta política de tolerancia e incentivo
religioso a grupos protestantes era necesaria debido a los ideales liberales y
progresistas que tenía éste presidente, ya que como nos informa Melvin Paredes,
Zelaya sabía que los protestantes traían educación, y la más avanzada de la
época… brindaban servicio de medicina y construían clínicas y hospitales.
Instalaban imprentas. Enseñaban una cosmovisión
religiosa diferente, la anglosajona, lo cual suponía un salto mental
evidente en relación al provincialismo local establecido por la colonia.
(Paredes. 1995. Pág. 33)
Melvin Paredes nos informa que “algunas
doctrinas teológicas protestantes como la del pacto, la de un pueblo escogido,
etc., se prestaron a los fines de la política del capitalismo expansionistas”
(Paredes.1990. p. 12), y esto se entiende dentro de la lógica de la relación
entre protestantismo y liberalismo, como dice Carmelo Alvares,
“el protestantismo constituyo una fuerza
de “legitimación del nuevo orden”. Una élite anticlerical criolla encuentra en
el protestantismo el aliado ideal para
la sustentación de la ideología liberal, a través de las nuevas
instituciones democráticas… la relación entre ideología liberal y
protestantismo es muy íntima. “se constituye así un solo y único ethos
cultural, se refuerzan mutuamente, como queda demostrado hasta el día de hoy en
América latina” (1983. p. 55)
Esta
imagen de Dios de la misión liberal, traía también sus rasgos ideológicos
propios de la mentalidad del “Destino manifiesto”, el “big-Steak”,
progresistas, modernistas, ilustrados y anticlericales.
Para
poder entender correctamente la función de esta imagen protestante liberal de
Dios es necesario identificar sus rasgos ideológicos. Lo que no significa que
no haya contenido y contribuido a la evolución y dinámica socio-histórica y
religiosa, a cierto tipo de liberación ideológica, moral y material, producida
por la imagen del dios del Concordato y de los intereses de las clases
dominantes.
Esta
imagen protestante-liberal de Dios contribuyó, además de lo señalado
anteriormente, a construir un nuevo sustrato moral y ético[10] para una nueva cultura
que trascendiera el modelo de neocristiandad, tales como:
®
La Libertad religiosa – de conciencia- de
interpretación de las Escrituras.
®
El laicismo- separación iglesia-estado.
®
Ética del trabajo y antivicios.
®
Democracia- Gobierno congregacional
Esta
lucha entre la imagen de Dios protestante y el Dios de la “acción católica”
(otra forma de neo-cristiandad) se verán trastocadas por la creciente
conciencia de un Dios, ya no solo liberal, sino liberador. Tanto la imagen del
dios monárquico, como la imagen del Dios republicano-liberal y el Dios
protestante-liberal quedan juzgados a la luz de ésta imagen del Dios Liberador
“encarnado” en un pueblo que se moviliza para su liberación. Este Dios
liberador empieza a “revelarse” (revelación-revolución) en los años 70 y se revela con fuerza en los
años 80 en Nicaragua.
No
es una imagen plana sino multidimensional. Esta imagen también se encuentra
bajo el signo de la “ambigüedad existencial” por dos razones:
®
Primero porque acompaña al pueblo de Nicaragua en su
proceso de Insurrección armada, ética, cultural,
®
Segundo, porque es “utilizado” para fines de
legitimación político- ideológica tanto por bandos prosandinistas como por
grupos antisandinistas, tanto por evangélicos y católicos insurreccionados como
por las cúpulas religiosas.
Por
ello debemos diferenciar, aunque no es una diferenciación absoluta, el Dios
liberador que acompaña al pueblo nicaragüense en su liberación y el seudo-dios
instrumento de los distintos grupos políticos y religiosos.
Es
importante anotar que esta imagen del Dios Liberal-Protestante venia
estratégicamente vinculada al Dios Masón. En los antecedentes hemos señalado el
artículo de Carlos Ruiz y el trabajo de Alejandro Bendaña: el primero sobre
“Dios en el Pensamiento de Darío” y el segundo “La Espiritualidad de Sandino”,
vinculada al Dios masón que tenía Sandino. El Dios de Darío es “henoteísta” y
extremadamente esotérico, y en el poema “Oda a Roosevelt” describe al dios
yankke así: “Juntáis al culto de Hércules el culto de Mammón”. Para Sandino, en
letra de Abendaña, el dios yankee es el “dios oro”.
El
Dios de Sandino es una síntesis de la masonería (Luz y Verdad, Maestro), del
trincadísmo (energía universal) y socialismo (justicia, igualdad). Por el
carácter político y militar de la lucha de Sandino, antiimperialista y
nacionalista, no podía prevalecer el Dios masón, ni solamente el Dios de la
EMECU, sino que todos ellos eran absorbidos por el Dios que se encuentra junto
al grupo del “pequeño ejército loco”.
Definitivamente
que este Dios Liberador, defensor de la Dignidad de un pueblo agredido, no es
un Dios impuesto por ideología externa (si la teosofía, protestantismo,
catolicismo, ilustración,…) sino el Dios de la resistencia indígena frente a la
conquista española, la resistencia indígena y campesina frente a los abusos de
la clases oligarca cafetalera agroexportadora; que pasa por la lucha de
Sandino, llega a la lucha antisomocista y nos es heredada en la resistencia de
Abril del 2018. Abril, en referencia al 5, 17 y 18 de 1523, representa, según
Arellano (2018. p. 21) el mes de la más ancestral resistencia de nuestro pueblo. Así 1523, así 2018.
5. El Dios liberador.
Todos los pueblos
de la tierra, en su historia particular, son elegidos para ser medios de
salvación. Como bien dice Casaldáliga respecto a Nicaragua, todos los pueblos
de la tierra tienen una vocación profética, algo original que decir en la
historia, porque tienen su identidad y pueden y deben contribuir al bien, al
crecimiento, a la plenitud de los otros pueblos.[11] La pregunta, desde la
particularidad nicaragüense es la siguiente: que “acontecimientos” entendidos
como “signos de los tiempos” han revelado en su historia signos de
humanización, de vida que iluminen el destino de la humanidad, no solo a si
misma?
Es posible
entender y seguir desentrañando el sentido humanizador del proceso de la
revolución popular del pueblo nicaragüense en los años 70 y 80, como “la
trascendencia y universalidad de la lucha nicaragüense; del vínculo existente
hoy entre la defensa de Nicaragua y la defensa de la vida”[12] Y continua Giradi
reflexionando, “la resistencia del pueblo nicaragüense, su terquedad y
creatividad en la construcción de un nuevo futuro, es para la humanidad un
signo (pero cuanto ensangrentado!) de que todavía no es demasiado tarde; de que
la vida puede prevalecer sobre la muerte. Es por este combate entre la vida y la muerte, entre el sentido y
la absurdidad de la historia, que Nicaragua es una trinchera no solo militar
sino histórica.[13]
Dios se ha
manifestado en nuestra historia- hemos visto su paso- y seguimos siendo
testigos de su presencia salvífica y amorosa en favor de nuestros hermanos más
pobres hasta el punto de que podríamos decir que “a mayor revolución mayor
revelación”[14]
¿Pero qué revela
el proceso revolucionario en la Nicaragua de los 80, que aún es habilitante
para la historia de nuestros pueblos?
La revolución fue
la lucha por la vida, la libertad y la justicia para el pueblo de Nicaragua. Se
ha apuntado que donde se lucha por la vida de las mayorías, por la instauración
de la justicia como fundamento para las sostenibilidad de la paz y por la
libertad como principio de dignidad y desarrollo de un pueblo, ahí se verifica
el evangelio de Jesucristo, ahí se verifica la fe en el Dios de la Vida.
Esto hizo de
Nicaragua el pueblo de la vida, de la insistencia por vivir, no solo en su
materialidad, sino en todo su espíritu, a través de las manifestaciones de su
cultura e identidad. Lo popular se hizo cultura, el cristianismo se hizo
pueblo, y la vida del pueblo es su fe.
En esta síntesis
entre revolución-popular-cristianismo se creó la Comunidad Vivificante. Muchos
vieron renacer la esperanza en este proceso histórico que no puede leerse
teológicamente sino como signos del reino de Dios. Los Congresos llevados a
cabo para reflexionar sobre la nueva realidad de la Nicaragua revolucionaria
desde la fe son prueba de ello. Sendos esfuerzos llevados a cabo por la UCA,
CAV, CIEETS por encontrar la firma de Dios en tanta Esperanza y fe popular.
Casaldáliga, Sobrino, Tamez, Houtart, Casalis, Maller, Pixley, Girardi, Frei
Beto, etc., son algunas personalidades que acompañaron con sus reflexiones en
la construcción de esta síntesis y representan la mirada del mundo puesta en
Nicaragua.
La Revolución
Popular, de vanguardia sandinista, significo la construcción de las condiciones
necesarias para la reproducción de la vida en comunidad de iguales en
Nicaragua, entonces objetivamente representó la verificación de la fe en el
Dios de la vida, fe revolucionaria y fe cristiana se unían en este proyecto:
entre cristianismo y revolución, no hay contradicción, se decía entonces.
A esto, desde el
punto de vista de la teología de la historia en Nicaragua significa condiciones
de Resurrección del pueblo de Dios. Esto es bajar de la cruz al pueblo
crucificado, en palabras de Sobrino; esto es resurrección popular. El Espíritu
de Dios es vida, libertad y justicia, donde se creen estas condiciones, aunque
no se diga con frases religiosas, ahí está el Espíritu de Dios, ahí hay
salvación, ahí emerge el reino de Dios y su justicia. Las palabras religiosas
son un pulido para que brille el “evangelio”, que es el origen, contenido y
fuerza de la vida, libertad y justicia.
Esta visión
penetrante de la historia de Nicaragua, como pueblo de la vida, es otra forma
de decir Comunidad del Espíritu”. La lucha por la vida, la revolución de la
vida en libertad y de libertad para la vida es el núcleo de la revolución. El
elemento “armado” de la lucha de liberación en los 70 y la guerra entre
hermanos nicaragüenses en los 80, atizado por el financiamiento de estados
unidos, cae en la ambigüedad de los signos de los tiempos.
La Campaña de
Alfabetización, la integración de la mujer de manera activa en la construcción
de la Nicaragua revolucionaria, la cultura popular y la unidad revolución-fe
fueron signos del reino de Dios en Nicaragua. Solo agregaré algunas notas de
carácter teológicas sobre estos “signos del tiempos en Nicaragua” ya que en
otros capítulos de esta misma obra se han avanzado.
La Alfabetización fue obra del pueblo de
Nicaragua con la solidaridad del pueblo de Cuba y de organizaciones ecuménicas
internacionales como el CMI.[15] Se redujo la tasa de analfabetismo del 50% al
12.9%. El analfabetismo es obra de la iniquidad humana, por históricas
políticas de exclusión. El analfabetismo es una “perversión” que encubría el
camino hacia la nueva Nicaragua. Dios es luz y conocimiento,
Mas alábese en esto el que se hubiere de
alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago
misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice
Jehová. Jeremías 9: 24
Por ello el
conocimiento revela parte de nuestra “imago dei”, somos cada vez más luz y por
ello alumbramos. El signo del reino de Dios es que la luz de algunos
alfabetizadores alumbro a muchos,
Así alumbre vuestra luz delante de los
hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que
está en los cielos. Mt. 5: 16.
Tomas Borge dijo,
sin intentar ser teólogo: “El amanecer dejó de ser una tentación”, el amanecer
de un pueblo que ha tentado al Alba y que aún trabaja para “ver brillar el sol
en su cenit”. No por nada la Cartilla de Alfabetización se titulaba: El
Amanecer del pueblo.
El conocimiento en
la biblia no es acumulación de información, sino conocimiento tanto
vivencial-practico, como conocimiento obediencial. Conocer a Dios es vivirlo,
obedecerlo en la cotidianidad de la vida, a veces “anónimamente”, como diría
Rahner.
Pero también la
CNA del 1980 significo el mayor amor entre los hermanos, ya que se entregó la
vida, tiempo, conocimiento, en condiciones poco cómodas, para que llevar el
evangelio de la letra. Assman aseguraba que era como un milagro, ver emerger la
propia dignidad del campesino e indígena al abrirse un nuevo mundo de
posibilidades, como “La explosión de la conciencia en la palabra”[16], de donde surge el hombre
nuevo, la Nueva Nicaragua.
La CNA creó parte
de las condiciones necesarias para la reproducción de la vida digna en
comunidad de iguales, ya que en una valoración se dice,
Otros impactos cualitativos se
relacionaron con el ascenso de muchos alfabetizados en la estratificación
social, al constituirse en técnicos, profesionales y maestros útiles a la
sociedad. Algunos cruzaron fronteras y océanos predicando la liberación por la
alfabetización y la educación popular. Otros ingresaron a universidades europeas
y latinoamericanas, obtuvieron maestrías y doctorados, hicieron vidas políticas
exitosas, y hasta la fecha fortalecen movimientos sociales y pedagógicos. [17]
Asmann escribió
unas muy penetrantes reflexiones, desde el enfoque teológico, sobre lo que
significó la CNA,
El Reino de Dios tiene inauguraciones
históricas que son el punto de apoyo tangible y experimentable que confiere
plausibilidad - la Biblia dice “justifica” - a la esperanza de nuevos
amaneceres en la historia y al sol definitivo del Reino. Si no fuese posible
hablar del brillo del “sol desconocido”, en proyectos históricos determinados,
—para retornar a la imagen empleada por Tomás Borge—; si no hubiese posibilidad
de reconocer, en este mundo, “hombres nuevos” y “mujeres nuevas”, quedaría sin justificación
enunciable la esperanza en aquella “nueva humanidad” definitiva que será como
“una mujer vestida del sol” (Apoc. 12, 1).[18]
Teológicamente se trata, pues, de
encontrar nexos históricos y tangibles con la perspectiva radical de la
esperanza cristiana en relación al Reino de Dios. Es necesario llegar a
relacionar formas históricas concretas de consolidación del poder del pueblo,
insertas en un proyecto histórico determinado, con aquellos criterios
evangélicos que permitan afirmar que se están dando pasos en la perspectiva de
la inauguración del Reino de Dios, mediante frágiles pero efectivas
anticipaciones en esta tierra de lo que contiene la promesa final de la “nueva
tierra”, del Reino escatológico.[19]
Por el amor, la
entrega, el encuentro ecuménico entre católicos y evangélicos[20], podemos llamar a la CNA
una segunda evangelización.
- Solentiname signo vivo para la nueva Nicaragua
Solentiname es
signo anticipado de la Nueva Nicaragua, la Comunidad del Espíritu. Me topé con
una sorprendente investigación de tesis doctoral ya que recoge el contexto, la
historia y testimonios de primera mano de la experiencia de Solentiname. Aquí
algunas notas citadas:
De manera progresiva, comenzaron a
comprender la eucaristía, a reflexionar sobre el Evangelio, a interiorizar la
vida de Cristo, y a analizar a la luz de esta figura su propia cotidianidad.
También desarrollaron los análisis de coyuntura que les llevaría a tomar
conciencia de la represión en Nicaragua[21]
Tan importante fue el peso de la
concientización en la comuna, que ellos sentían estar viviendo el
Evangelio al luchar por derribar a la dictadura para llevar a todo el país, por
ejemplo, la educación y la salud[22]
El Evangelio en Solentiname. Esta obra se gestó
a partir de la transformación litúrgica de la homilía que pasó de ser un
monólogo sermonario a un coloquio abierto… Así, Ernesto Cardenal, tras la
lectura del texto correspondiente, sugería que se hiciesen comentarios: el
resultado fue sorprendente desde la óptica de los pobres y de la revolución, si
bien las intervenciones fueron llegando poco a poco… A partir de este proceso
participativo, según William Agudelo, quedó descubierta la falsedad de que “el
campesino es hueco, vacío, que no tiene ideas, que no piensa, que no
reflexiona”, sino que “lo que tiene, por regla general, es un gran miedo
de expresar eso[23]
Esta comuna es
signo de lo que he llamado Comunidad del Espíritu, o sea, la Nicaragua
integrada alrededor de la síntesis territorial, histórica, cultural. A este
signo se vincula también el signo del proyecto de Sandino en el rio Coco donde
soñó crear una comunidad alternativa, pero fue vilmente desarticulada con el
asesinato de Sandino y la persecución de sus compañeros por la guardia somocista.
Espacio donde se
reproduce la vida digna en comunidad de iguales a la luz de la fe en el Dios
que se “identifica con nosotros”, que se solidariza con el pueblo. ¿Acaso esto
no es Hechos 2, signo más allá de las estructuras eclesiales, de la Comunidad Cristiana?,
Y
sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por
los apóstoles. Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común
todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos
según la necesidad de cada uno. Y perseverando unánimes cada día en el templo,
y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de
corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor
añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.
Ven Señor y recrea
nuestra sociedad.
·
La misa campesina y el canto de la
libertad.
García rescata
algunos testimonios de la experiencia y lo que significó la MISA Campesina,
En cuanto al contenido se refiere, tres
son los principales núcleos temáticos a resaltar: la lucha de los cristianos en
el proceso de liberación, la energía creadora de la alegría y del optimismo, y
la visión de un Dios cercano y encarnado en el Cristo humano y sencillo. De
nuevo aclara el autor: “Todas esas cosas son interpretadas por la gente
sencilla de una manera bellísima porque ven al Cristo hombre, al Cristo incluso
con sus flaquezas, y con sus limitaciones, al Cristo que suda, y por eso yo
digo en la Misa Campesina al Cristo trabajador: “yo te he visto allá en el…en
el parque comiendo (…) el sirope y todo eso, ¿no? Y eso es lo que traté de
plasmar”.[24]
Durante los ratos de la comida, Mejía
Godoy recibió algunas reflexiones cristológicas por parte de los hermanos
Cardenal de cara al contenido de los textos. Por ejemplo, con respecto a la
fórmula “Kyrie eleison” (“Señor, ten piedad”), le explicaron que el
término “piedad” en el ámbito grecolatino significaba “compasión con el
oprimido”, sinónimo del actual vocablo “solidaridad”. Ante esto, el músico
cambió la expresión inicial por la más novedosa “identifícate con nosotros. “El
Kyrie de la Misa Campesina dice: “Señor, identifícate con nosotros” (…). Bueno,
es una forma de mostrar la angustia del hombre. (Cristo) en la cruz dice “por
qué me has abandonado” (…). Entonces, todas esas cosas son interpretadas por la
gente sencilla de una manera bellísima porque ven al Cristo hombre[25]
La Misa Campesina
es el canto de la comunidad de los excluidos y excluidas. La Misa y Cultos
oficiales es la reproducción del “presente” opresivo, ya que es monólogo de los
tecnócratas de la religión, es el “presente” de los que diezman más, de los más “dignos”. Es el espacio de la Ley,
de las obras de autojustificación. Los más débiles, los indígenas, negros,
indigentes, e.o., aunque presentes en cuerpos son ausentes ya que no
participación del poder decisión, de elección y de réplica en las tomas de
decisiones que determinan los destinos de las comunidades de fe. Son cuerpos negros, indígenas, niñez, e.o.,
negados; son cuerpos sin “presencia”, solo con sombras. Son hermanos reducidos
a cosa; es el pecado de cosificación.
Por ello en la Misa Campesina, así como en los Cultos comunitarios, los
pobres y excluidos se sienten identificaos. Sus voces empiezan a ser
escuchadas, sus cantos es signo de libertad, sus cuerpos tiene fuerte
“presencia”.
No
es asunto de repetir las formas, sino de asumir el Espíritu, la esencia
dignificante del culto a Dios, ya que “La Gloria de Dios es que el hombre viva
en comunidad de iguales”.
Solentiname
y la Misa Campesina se inscriben en los sueños de la Nicaragua posible en el
contexto de la lucha de liberación, desde 1964 hasta el día de hoy. La
Revolución Popular, de vanguardia sandinista representa la síntesis de la lucha
por construir la nueva Nicaragua, donde resucita el Nuevo Hombre.
La
Revolución Popular Nicaragüense, con vanguardia sandinista, sigue representando
un signo de la Comunidad nicaragüense del Espíritu, de la Nicaragua Nueva, a
pesar de que el FSLN como partido político no responda a estos signos. El
neocapitalismo pos ideológico imperante en Latinoamérica es el más cruento ya que
une la disciplina y conspiraciones de tipo militar con las luchas y
conspiraciones de tipo económico; y si a esto le unimos el control de los
aparatos del estado tenemos como resultado, por ejemplo, la Revolución de Abril
del 2018. Tanto Leonardo Boff[26], como Boaventura de Sousa[27] y Comsky[28] lo critican por estas
desviaciones. Aún la Internacional Socialista y la comunidad Internacional han
criticado los abusos. Y desde el
horizonte del reino de Dios y su justicia este sistema esta juzgado como
antivida, idolátrico.
La
Revolución del Espíritu de la vida, de la justicia y la libertad es la clave
para la construcción de la Nicaragua Nueva. Las posibilidades de la
Insurrección-resurrección del 79, y su posterior periodo revolucionario, aún
están por descubrirse en el marco de un proyecto de Nación.
Esta
Revolución está al centro de nuestra historia, entre la Revolución Liberal de
Zelaya y la Revolución de Abril. Qué nos indica esto.
La
Revolución zelayista es un signo de los tiempos en Nicaragua, pero de sumo
ambiguo. Zelaya tuvo características marcadamente caudillista y tiránica[29]. En su tiempo hubo
desarrollo económico, industrial y jurídico[30] pero significó una
tragedia indígena y campesina[31], en palabras de Bonino,
A
los campesinos e indígenas les fueron confiscadas sin resarcimiento, sus
tierras comunales para destinarlas a la nueva aventura de la siembra de café
que se exportaría hacia los centros de poder mundial. La reconversión de los
antiguos terratenientes en empresarios exportadores, llevaría a que hicieran
todo lo posible por hacerse del poder político.[32]
Cómo
juzgar un acontecimiento histórico como este como signo de los tiempos. Solo es
posible teniendo en cuenta la ambigüedad de los procesos históricos. El
Espíritu tiene que “encarnarse”, “historizarse”, o dicho con más
precisión, el tiempo es expresión del
actuar del Espíritu en la materia, en lo real de los procesos cósmicos,
orgánicos, históricos.
En este sentido, y como la dimensión histórico-temporal
está marcado por el cambio, la libertad y la voluntad de los pueblos, los
signos de los tiempos son ambiguos. Pero la ambigüedad no debe romper cierto
límite: es signo de los tiempos si, y solo si se revela la esperanza, la
solidaridad y las potencialidades humanizante de los pueblos que padecen el
trabajo del Espíritu-tiempo. La dictadura somocista no fue signo de los
tiempos, lo más que nos deja son lecciones aprendidas; la Insurrección Popular
si es signo de los tiempos ya que esta esta empujada, pero también orientada
por la esperanza, la solidaridad del pueblos nicaragüense. Como vemos, la
Insurrección 79 y revolución 80 es clave hermenéutica teológica.
El
proyecto de modernizar Nicaragua se puede juzgar como signo de los tiempos por
su lado humanizante. Estado laico, educación, desarrollo en la infraestrucura
económica, derechos individuales y la apertura a otras expresiones de fe y
pensamiento, antes censurado por un estado conservador-católico.
Ligia
Madrigal nos muestra este rostro plural, aunque con elementos de lucha
político-ideológica, promovió la diversidad de ideas con la entrada del
protestantismo en Nicaragua.[33]
Los
libros de Historia de Nicaragua rara vez rescatan el legado histórico cultural
que ha aportada el protestantismo al desarrollo de Nicaragua. Ayon, Gómez,
Urtecho sé que responden a una idea de la historia burguesa conservadora y por
ello no se espera objetividad en este sentido. Jilma (y otros coautores) y
Tijerino también menosprecian este papel del protestantismo, ya que en sus
libros no se revela. Ciertamente la iglesia católica por su origen vinculado al
poder político español y toda su influencia religiosa y político-económica ha
sido central en la historia de Nicaragua y en la formación de la cultura
nacional. Pero con la entrada del protestantismo se inicia una nueva historia
de Nicaragua. El punto es que no se ha hecho un balance del aporte del
protestantismo en el desarrollo de Nicaragua.
Signos
de los tiempos, o del mover del Espíritu para la humanización de Nicaragua ha
sido el proyecto protestante. En tanto que ha coadyuvado a través sus ideales
de libertad de conciencia, desarrollo vinculado a valores, la asistencia al
necesitado a través de la diaconía, la educación en la Costa Caribe con la
iglesia Morava, en el pacífico con la fundación de Colegios, talleres de
capacitación y universidades, etc.[34] Obviamente existen muchas críticas alrededor
del proyecto protestante[35], de ayer y hoy, pero no
se debe encubrir la historia.
Se
puede suponer que esta omisión se debe a que no hemos podido desarrollar una
historia coherente y sistemática completa consignada en obras de consulta.
Aunque a través de muchos esfuerzos colectivos e individuales se ha sistematizado la historia del
protestantismo en Nicaragua; principalmente a través del Instituto de Historia
y Filosofía del Protestantismo del CIEETS del que se obtuvo como resultado
cinco obras de gran importancia.
Por
lo dicho el proyecto modernizador liberal, y el proyecto del protestantismo,
representan signos de los tiempos ya que han coadyuvado al desarrollo y construcción
de la Nicaragua del Espíritu, la Nicaragua a la que debemos encaminarnos.
Ahora
la Insurrección de Abril 2018 es muy reciente, y estamos aún en espera de su
desarrollo y consecuencias. Pero no dejemos a la fatalidad y la providencia el
significado de este acontecimiento sino que podemos ya ir pensándolo como
apuesta por el futuro de Nicaragua, en dirección a la construcción de la
Nicaragua Nueva. Crear nuestra historia y posibilidades creativas habilitantes
a la medida de nuestros sueños.
Esta
Insurrección le veo dos signos esperanzadores para la Nueva Nicaragua:
® Es una Insurrección popular que apunta a una Revolución Ética. La
revolución ética es más profunda que cualquier otra revolución, como la
económica o política, ya que estas son cambios estructurarles pero con el mismo
fondo, o sea, la misma consciencia del pueblo alienado por los poderes
establecidos; pero la revolución ética es una revolución de fondo, de la
consciencia, y de ahí surgen verdaderas transformaciones sociales, políticas,
Institucionales… la revolución ética que se da como resultado de la
insurrección de la consciencia no es un hado mágico, sino que es una conquista
ética social por lo que como producto social necesita ser cuidada, protegida y
promovida.[36]
® La Insurrección de Abril dará lugar a la revolución de la nueva
educación. Jóvenes estudiantes de
secundaria y universitarios llevan cabo todo el proceso de protestas, el
sistema educativo esta desnaturalizado. Todo esto nos señala que la educación
en Nicaragua debe ser repensado y refundado. Esto es esperanzador ya que esta
situación ha permitido el despertar de un nuevo liderazgo joven que nos
responden al paradigma de guerra fría, ni al paradigma de la política
caudillista y de “voluntad de poder”.
6. Dios mercado-total.
Con
la instauración del modelo unipolar del mercado total y el neoliberalismo
(mercado total, sociedad de consumo, religión a la carta) con el cambio de
régimen pos electoral de 1990 en Nicaragua, sufrió un duro golpe la imagen
liberadora de Dios y se impuso la imagen del dios total, dios-dinero, dios
consumo,…. Imagen propagada y reforzada por la corriente neopentecostal del
dios “sobrenatural”, “mercader”, con su evangelio de la “prosperidad”, sus
megatemplos (centros de compra y venta de bienes simbólicos-salvíficos),
verdaderos templos de adoración al dios Mammón y el pensamiento positivo.
Esta
imagen del dios-total es la que se ha impuesto en la mentalidad de las iglesias
evangélicas nicaragüenses. Algunas iglesias se resisten a este dios-total, ya
sea por ortodoxia a su doctrina, como por cierto grado de conocimiento sobre
las críticas que se le hacen a este cristianismo del dios-total, que ellos no
comparten.
7. Imágenes de Dios e identidad cultural.
En
la historia del cristianismo en Nicaragua han prevalecido las imágenes
colonizadoras de Dios, y en ocasiones han emergido imágenes liberadoras, como
la imagen del Dios liberador de indios (Fray Antonio Valdivieso), el Dios
solidario con los pobres (Azarías H. Pallais) el Dios campesino (Ernesto Cardenal), el Dios de los pobres
(Carlos Mejía Godoy).
La
prevalencia de las imágenes del dios colonizador en las diferentes épocas de
nuestra historia ha jugado un papel preponderante de legitimización del status
quo como de enajenación de la conciencia y vocación libertaria y pacífica del
pueblo nicaragüense.
A
través de la “evangelización”, los sermones, catequesis, la represión y toda la
maquinaria inquisitorial se impuso y reprodujo imágenes de Dios opresivas y
enajenantes. Para la teología católica esto fue mucho más fácil dado que esta
confesión no tiene problemas con esculturas de santos, de advocaciones de la
Virgen, cristo crucificado, etc. La
cuestión no está en las representaciones materiales en cuanto tal, ya que
pueden tener sentidos liberadores, sino en la “ideología” como hermenéutica de
dominación. Cristo sufriente y la Virgen dolorosa[37], son modelos de
resignación: debemos llevar con resignación los sufrimientos de Cristo, cada
uno debe cargar su cruz, y así como Dios resucito al Cristo sufriente-obediente
así Dios nos recompensará en el cielo; o La Virgen modelo de la mujer
“silenciada” (Luc. 2: 19), “obediente” (Luc. 1: 38), sacrificada (Jn. 19: 25).
Riolando
Azzi, en su investigación sobre “La teología en Brasil. Consideraciones
históricas” reflexiona sobre la teología colonial en América Latina y de la
cual concluye que, esta conciencia de la inexorabilidad del sufrimiento es en
gran parte fruto de la identificación que el pueblo hace de la propia vida con
la de Cristo. Él es de hecho la expresión del pueblo sufriente. La devoción al
Buen Jesús es en última instancia, la devoción especial de las capas populares
pobres, oprimidas y marginadas por el sistema colonial vigente (Richard. 1980.
p. 49).
Estas
imágenes, en su sentido estético e ideológico, representan la síntesis de una
doble concepción fatalista de la religión y la vida: el fatalismo indígena de
las potencias-divinidades naturales a los que se sentían sometidos y el
fatalismo del catolicismo español medieval de neocristiandad.
Desde el punto de vista mágico-religioso nos
lo recuerda Pérez-Estrada,
La mentalidad española, trajo
naturalmente, las excelencias y deficiencias de su forma cultural. Entre las
últimas se encuentra el pensamiento mágico…
A medida que se intensificaba la colonización, se imponía el pensamiento
español, y dentro de él, su aspecto mágico. Quizá resulta curioso, pero es
comprensible, que la magia haya penetrado en mayor grado que la religión; tanto
que la suplantó en una proporción muy grande en los estratos sociales
inferiores. Ello resulta fácil de comprender si tomamos en cuenta que tanto la
religión como la magia, son planteamientos eminentemente subjetivos, y que
tanto el pensamiento español, como el indio, lo eran en sus medidas
respectivas, pero en grado apreciable (Estrada-Pérez. 1976. p. 74).[38]
Pero también desde el punto cultural y
ético-político lo plantea Pérez- Baltodano desde su análisis de los códigos de
la cultura latinoamericana, o sea, el modo de pensar latinoamericano, los
cuales son: El providencialismo, general y meticuloso, y dentro del pragmatismo
resignado, la pasividad y el fatalismo (Pérez –Baltodano. 2009. p. 250-255).
Estos códigos provistos por antecedentes
coloniales, teológicos y políticos, conforman nuestra identidad cultural y
ético-política, como plantea Pérez-Baltodano: La presentación y el análisis del
discurso religioso ayuda a comprender la relación entre el providencialismo y
el pragmatismo-resignado en la cultura política nacional (Pérez
–Baltodano. 2003. p. 118) [39]
Esta visión fatalista y providencial de la
cultura nicaragüense es fundada por imágenes de lo divino, que hasta el día de
hoy se siguen reproduciendo como parásitos colonizantes que sabotean y provocan
el autosabotaje en el ADN de la cultura nicaragüense, en la explicación
psicoantropológica del Dr. Dubois,
La
enfermedad es un parásito genético y/o epigenético que, como los toxoplasmas,
toma el control de su anfitrión con el fin de que este tenga los
comportamientos de riesgo que aseguran el desarrollo de dicha enfermedad // El espíritu todo-poderoso (Manitu que maneja
todo) comanda los destinos individuales y colectivos (fatalismo propio de las
sociedades a chamanes).[40]
Esto es parte del fundamento
católico-religioso-popular de nuestra cultura nicaragüense. Es muy fuerte por su penetración en la
construcción y constitución del inconsciente e intersubjetividad de nuestra
“nicaraguanidad” desde la colonia hasta nuestros días. Pero también debemos
traer a reflexión las imágenes de Dios de la confesión evangélica.
La cultura evangélica se puede
caracterizar con ciertos textos bíblicos utilizados como bisturí para
diseccionar la realidad de fe de la cultura:
®
No os conforméis a este siglo – Rom. 12: 12.
®
Y el mundo pasa, y sus deseos – 1.Jn 2: 17
®
!Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la
amistad del mundo es enemistad contra Dios? – Sant. 4: 4
®
Porque todo lo que es nacido de Dios vence al
mundo – 1 Jn. 5: 4
®
Porque todo lo que hay en el mundo, los
deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no
proviene del Padre, sino del mundo. – 1 Jn. 2: 16
Pero también se canta en los cultos esta
disección: “El mundo no es mi hogar, soy peregrino aquí”, “Solo Dios hace al
hombre feliz, la vida es nada, todo se acaba…”
Tómese como algunos ejemplos para
comprender que la cultura evangélica tradicional es antimundo, anticultura y
tradiciones populares. Pero tiene su propia “subcultura” o “contracultura”
frente a lo que se le ha llamado apologéticamente “paganismo cultural
católico”. Las oraciones, ayunos, vigilias, campamentos, conciertos cristianos,
los cultos dominicales (o todos los días), evangelización en mercados, buses,
la biblia en la mano, Manual del Maestro de Escuela Dominical, tradición
hímnica, los principio protestantes, llamar hermano y siervo a los creyentes,
etc., forman parte de la cultura evangélica. Resaltan entre esta cultura cuatro
principios de la identidad evangélica:
®
La Libertad religiosa – de conciencia- de
interpretación de las Escrituras.
®
El laicismo- separación iglesia-estado.
®
Ética del trabajo y antivicios.
®
Democracia- Gobierno congregacional.[41]
Esta nueva propuesta cultural traía
consigo ciertas imágenes de Dios, tan colonizadoras como la católica.
Era el Dios de las misiones coloniales del
siglo XIX y XX[42],
principalmente de las sedes misioneras de estados unidos de América.
Las imágenes de éste Dios básicamente son:
® Dios anticatólico
® Dios contramundo
® Dios moral
®
Dios progreso-liberal (vinculado a los cuatro
principios arriba señalados)
®
Estas
imágenes contienen una dimensión[43] “fatalista” ya que como
resultado de la predicación, la escuela dominical y la evangelización se
produce una praxis de oposición al mundo, la cultura, la sociedad. Es el
dualismo tanto antropológico (espíritu-bueno/cuerpo/malo), histórico (historia
del mundo malo/ salvación buena), política (reino de Dios bueno/gobierno-malo),
social (la iglesia santa/la sociedad-mala), conocimiento
(biblia-bueno/ciencia-malo)
Todas
estas imágenes de Dios colonizantes tiene su función según las épocas que la
vieron nacer: en la colonia servían como medio de dominación, en la lucha
independentista como medio de liberarse de la corona española y su dios que era
garantía y legitimación de la obediencia al Rey y al Papa, en la revolución
liberal sirvió la imagen del dios-progreso-liberal para contrarrestar el modelo
católico-conservador, en tiempo de los 80 el Dios liberador se contrapuso al
Dios-burgués que legitimaba el orden u obediencia a los poderes establecidos
por dios (Rom 13) Hoy día la imagen del dios-dinero (Mammón) sirve para
reproducir el modelo de sociedad consumista.
Hasta
aquí he presentado algunas imágenes de Dios “fatalistas” que reproducen la
colonización originaria aún en medio del progreso de las ciencias y la
sociedad en Nicaragua.
Vemos
como hoy día la “religión a la carta”, la “religión-mercado” del evangelio de
la prosperidad, la religión política con su discurso de “cristianismo y
socialismo” y el modelo de mercado-total o neocapitalista de “vigilancia”
aprovechan los efectos que han generado las imágenes fatalistas de Dios (las
divinidades), como la inhabilitación de
la conciencia crítica, la desmovilización socio-eclesial por la justicia, los dualismos y maniqueísmos, y la
relativización de la justicia, la dignidad humana y la sustentabilidad
ecológica.
Particularmente
pienso que los efectos inhabilitantes de la conciencia crítica, de la fe
liberadora, explican en gran medida la explosión social llamada “19 de Abril”
del 2018 en Nicaragua.[44]
Por
lo que esta investigación además de tener interés teológico, lo veo también que
aporta a la comprensión antropológica e histórica de los ciclos de violencia en
Nicaragua en sus dimensiones sociales, políticas y religiosas, ya que no existe
“narrativa” sin sus efectos sociales, principalmente empujando desde las
energías o tendencias del inconsciente intersubjetivo modulado o configurado
por estas imágenes fatalistas.
[1]
Ambos profetas fueron hijos de su tiempo y leales a los reyes: Las Casas
propuso utilizar la esclavitud negra para aliviar las cargas de los indígenas; y
ambos (Las Casas y Valdivieso) decían que los indígenas servirían mejor de
súbditos tributarios que muertos. Ninguno de los dos se opuso a la esclavitud.
[2]
Ángel Arnaiz
(1990) nos recuerda las mentalidad populares e ilustradas de la época del siglo
XIX, mentalidades que para esta investigación son reflejo de ideas de Dios
diametralmente opuestas: “Así que en pleno siglo XIX la mentalidad popular
estaba impresa en Nicaragua de la lucha entre cristianos e infieles(moros,
musulmanes) que caracterizaron la edad media Ibérica... (aunque cambiando los
atacantes). EL sentir intelectual criollo es mantener la libertad de la
independencia y no mezclarla con asuntos
religiosos. Pág. 70-71
[3] Por
ejemplo, para poder acceder a cargos políticos se debía tener capitales en
bienes raíces, que ascendían hasta 4,000 pesos para presidente, hasta de 2000
pesos para Senador, según la Constitución Política de 1858.
[4]
Esto
se da gracias, según Velázquez, a que en 1870 el cultivo de café inició su
ciclo ascendente presionando sobre las tierras comunales y nacionales.
[5]
Los
artículos I y II establecían el pago de impuesto por la tenencia de tierras
comunitarias y ejidales en dos y máximo 5 pesos, y las demás tierras serían
puestas a la venta, según el artículo II, entre vecinos o miembros de la
comunidad, pero en realidad estas tierras eran concentradas en latifundios de
potentados.
[6]
Debemos
recordar que los indígenas fueron diezmados por las enfermedades traídos por
los españoles, por las guerras de resistencia y por los trabajos forzados y
esclavitud. El resto fue reducido a campesinado servil en las Fincas en una
economía de subsistencia, hasta la llegada del despunte de la economía
agroexportadora.
[7]
Debemos
recordar que el Pacto Oligárquico de 1856 permitió el cese momentáneo de las
luchas fratricidas entre los bandos económicos-políticos leones y
granadino. Lo que significa que los
beneficios del proceso de “estatización”, el desarrollo económico y los
trabajos forzados de desarrollo de la base productiva y civil eran en beneficio
de estas clases de poder en Nicaragua. Para Velázquez “el Pacto Oligárquico de
1856 representó una alianza entre la oligarquía de la plantación añilera, cuya
sede era la ciudad de Granada, y la oligarquía de la hacienda
ganadera-cerealista con sede en la ciudad de León. Posteriormente el Pacto
Oligárquico alcanzó su expresión institucional en la constitución de 1859. En
dicho acuerdo político, ambas fracciones oligárquicas transaron sus diferencias
y sentaron las bases de una alianza que hizo posible un periodo de treinta años
de paz oligárquica dentro de los que se gestó la economía agroexportadora y se
echaron los cimientos institucionales del país.” P. 71.
[8]
Es opinión compartida con J.
Pixley sobre los bautistas de la época: Su autoimagen es progresista, pero
nunca habían visualizado un progreso que trascendiera los marcos
institucionales de la democracia liberal Pixley, J. (1982). Las iglesias, la
biblia, la organización popular. Revista AMANECER. (Mayo 1982, No. 9) pág. 6.
[9]
Interesante
el breve análisis que hace el Padre Juan Francisco Blandón sobre la vigencia
del Concordato en Nicaragua. Artículo: Blandón, J. Historia del Concordato de
1861. Citado el 26/06/2018. El Nuevo Diario, del miércoles 07 de julio de 2004.
Tomado de:
http://archivo.elnuevodiario.com.ni/opinion/146909-historia-concordato-1861/
[10]
Trasciende
el interés de esta investigación la significación cultural, ética, filosófica,
teológica y político, que integran estos nuevos valores para la sociedad
nicaragüense. Para muestra un botón: La nueva moral que traía el protestantismo
“antivicios” como la borrachera permitió de alguna manera liberar al
campesinado y jornaleros creyentes de las deudas por borracheras,
principalmente con los dueños de Haciendas, que pagaban adelantos de salarios
para que los trabajadores pagaran promesas religiosas y gastar en borracheras.
[11]
Casaldáliga, P. Un pueblo profético redescubre y proclama su fe. Pág. 13. En:
AAVV (1987) Nicaragua Trinchera Teológica. Salamanca, Loguez Ediciones.
[12]
Girardi. G. Nicaragua, trinchera
histórica, trinchera teológica. Pág. 29. En: AAVV (1987) Nicaragua
Trinchera Teológica
[13]
Ibídem… pág. 30
[14] Arellano
Luz Beatriz. El aporte de la mujer a la transformación de la sociedad y de la
iglesia en Nicaragua. Pág. 149. En: AAVV (1987) Nicaragua Trinchera Teológica
[15]
Mejía y Gonzales (2012) Nicaragua ante el cambio y su razón de ser. México DF.
Editorial Herbal. Pág. 24
[16]
Asmann. H (Coordinador) (1981) Nicaragua triunfa en la alfabetización. San
José. DEI. Pág. 325
[17]
END (11/09/2010) Lo de Nicaragua fue un encuentro místico colectivo. Recuperado
de: https://www.elnuevodiario.com.ni/especiales/83280-nicaragua-fue-encuentro-mistico-colectivo/
[18] Asmann. H (Coordinador) (1981)…
pág.352
[19] Asmann. H (Coordinador)
(1981)… pág. 353
[20]
Mejía y Gonzales (2012) apunta: El Papa hizo entonces una exhortación a los
cristianos para que participaran en la Cruzada de Alfabetización… De igual
forma fue importante la intervención de las iglesias protestantes. (CEPAD, Dr.
Parajón, Benjamín Cortés) Pág. 25.
[21]
García. I. D (2011) Historia de la teología de la liberación en América latina:
Pervivencias y realidades del Espíritu de Solentiname (Nicaragua) a través de
los testimonios orales. (Tesis de Doctorado) Universidad de Cádiz. Cádiz. Pág.
318
[22]
García. I. D (2011)… pág. 320
[23]
García. I. D (2011)… pág. 340-341
[24]
García. I. D (2011)… pág. 337-338
[25]
García. I. D (2011)… pág. 336-337
[26]
END (24/07/2018) Teólogo de la liberación Leonardo Boff pida al gobierno de
Nicaragua que deje de matar. Recuperado de: https://www.elnuevodiario.com.ni/nacionales/470391-leonardo-boff-critica-daniel-ortega/
[27]
De Souza, S. B (06/07/2018) Las venas abiertas de Nicaragua. Recuperado de: http://democraciaglobal.org/las-venas-abiertas-nicaragua-boaventura-sousa-santos/
[28] Democracia Now (27/07/2018) Chomsky
Criticizes “Autocratic” Nicaraguan Government, Urges Ortega to Call for New Elections.
Recuperado de:
https://www.democracynow.org/2018/7/27/chomsky_criticizes_autocratic_nicaraguan_government_urges
[29]
Tijerino. K. (2006) Historia de Nicaragua. Managua. INHNCA. Pág. 199-200.
Zelaya creo toda una estructura militar y policial que le permitió permanecer
en el poder y dar persecución a sus más fuertes adversarios. Además entrar en
un “unionismo beligerante” en la región centroamericana.
[30]
Hernández. N. La utopía del estado moderno. El gobierno liberal de José Santos
Zelaya 1893-1909. Pág. 186-213. En libro: Jilma. R (Coordinadora) (2002)
Historia de Nicaragua. Managua. INIES/UNAN.
[31]
Bonino. J. (2016) La globalización a la centroamericana. Managua. CHPC. Pág. 14
[32]
Bonino. J. (2016)… pág. 15
[33]
Madrigal, L. (1999) La evolución de las ideas: el caso de los protestantes en
Nicaragua (1856-1925). Principalmente capítulo 2 y 3.
[34]
Para informarse consultar libros como el de ligia Madrigal, Reforma y conquista
500 años después editado por el CIEETS, entre otras obras de carácter
históricas publicadas por el CIEETS y la UPOLI, muchas de las cuales están
citados en esta investigación.
[35]
Consultar la obra: Zub. R. (2002) Protestantismo y participación política en
Nicaragua. Managua. CIEETS; Bardeguez. J. L. (1998) Los evangelios y las
cuestiones públicas en el pacífico nicaragüense. Managua. CIEETS.
[36]
España. M (17/05/2018) De la Insurrección de la consciencia a la Revolución Ética.
Recuperado de: http://nicaprotestante.blogspot.com/2018/05/de-la-insurreccion-dela-consciencia-la.html
[37] La advocación (Dolores) destaca el
sentimiento de dolor de la madre ante el sufrimiento de su hijo. Los
"siete dolores" hacen referencia a los siete episodios de la vida de
Jesucristo, relatados por los evangelios, que hicieron sufrir a María, quien
acompañaba a su hijo en su misión de Redentor. La devoción a la Mater Dolorosa se
desarrolla a partir de finales del siglo XI.
[38]
Estrada-Pérez nos dice: El
pensamiento mágico en Nicaragua era tan poderoso durante la Colonia, que pudo
desviar Las enseñanzas religiosas de los misioneros. Es muy fácil constatar
actualmente cómo persiste dicho pensamiento en la mentalidad popular. Basta
observar las fiestas patronales de cualquier pueblo para darse cuenta que el
catolicismo ha penetrado muy poco como "religión". Es decir; como
sistema organizado de un culto metafísico. pág. 73
[39] Pérez-Baltodano habla de la
“representación lingüística institucionalizada” del discurso religioso y sus
consecuencias en la cultura política nicaragüense: “La existencia de una
regularidad discursiva constituye lo que popularmente se llama –a veces con la
intención de minimizar su importancia e implicaciones—, “una manera de hablar”,
frase que constituye una representación lingüística institucionalizada –y, por
lo tanto, socialmente aceptada— de la realidad. Visto así, no existen “maneras
de hablar” o “maneras de escribir” que no tengan significados e implicaciones
sociales importantes”. Pág. 116
[40] Dubois y
Tousignant. Comprensiones en intervenciones en psicoantropológia chamánica.
pág. 9. (Texto inédito)
[41]
Estos
principios de la identidad evangélica son sobre los que se pretendió
desarrollar una cultura evangélica que ayudara a trascender la cultura “pagana
católica” y encaminar al “progreso” del país. Era el proyecto protestante. Para
ampliar: Bonino, M (1995) Rostros del protestantismo latinoamericano. Buenos
Aires. Nueva Creación-ISEDET.
[42]
Para
comprender el lado colonial de las misiones protestantes desde las misiones
europeas (1492-1655) y la estadounidense (1920-1930) revisar libro: Bastián, J.
P. (1994) Protestantismos y modernidad latinoamericana. Historia de unas
minorías religiosas activas en América
Latina. México-D.F. FCE.
[43] La dimensión
fatalista de estas imágenes de Dios se contrapone a otra dimensión que es
positiva: el aspecto social (diaconía social), la idea de progreso, libertad y
laicismo aportan al desarrollo democrático y al pluralismo ideológico en la
sociedad nicaragüense. En el pentecostalismo histórico nicaragüense se
profundiza la visión fatalista pero rescata la participación de la mujer, la
evangelización en las capas más desfavorecidas.
[44] En mi
investigación sobre Teología y Política: Servir para el Bien Común, del libro
aún no publicado “Teología nicaragüense
de la Esperanza” amplío sobre este asunto.

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