CURSO PENSAMIENTO TEOLÓGICO NICARAGÜENSE

Carrera: Licenciatura en Teología. Nivel: 5to año, avanzado.
Horario: 08:00-10:15AM. Profesor: Msc. Miguel España. Modalidad: Virtual. Director FEET: Dr. Harold López R.


UNIDAD III/2: LECTURA # 4: HERMENÉUTICA TEOLÓGICA NICARAGÜENSE 2:
CATEGORÍAS Y PRINCIPIOS.





INTRODUCCIÓN

Nos hemos introducido a algunas categorías iniciales en la primera lectura de la UNIDAD I como: Evangelio-evangélico, teología fuerte y teología débil, revelación universal y contextual, fides quaeren intellectum, teología liberadora y latinoamericana.

En la Unidad II introdujimos otras categorías como signos, Dios de la vida, dioses de la muerte o ídolos (dios monárquico, dios providencial, dios libero-protestante, dios oro, dios del mercado o dinero). Dios Abba, Sabiduría y Liberación, son las categorías bíblico-teológicas que perfilan al verdadero Dios presente y revelado en Jesús de Nazaret. Trabajamos la relación historia-idea en la construcción de estas imágenes desde los “dispositivos” del poder-discurso. La relación imagen de Dios-identidad nicaragüense, como relación de dominación o como apertura y posibilidades de trascender  los fatalismos de nuestra historia.

La UNIDAD III/1 nos ha presentado un instrumental y mediaciones hermenéuticas para el quehacer teológico nicaragüense. Objeto, sujeto, lugar teológico, tradición, funciones de la teología, mediaciones en la hermenéutica bíblica-teológica  y la el nudo hermenéutico teológico nicaragüense: biblia, cultura e historia.

Este texto trata de contribuir y ampliar la propuesta del Nudo Hermenéutico Teológico.
Las siguientes categorías y Principios sirven de orientadores en el quehacer teológicos nicaragüense. Son premisas y presuposiciones que sirven de orientadores ético, epistemológicos y de la praxis, ya que como hemos señalado, teologías hay muchas en Nicaragua, como ha mostrado Ruben Pack; pero una teología que sea encarnada, contextual y orientada por principios éticos liberadores, no hay muchas y esa es la propuesta de la TEN.

CATEGORÍAS

1.      Revelación-Historia

En el libro inédito aún, El Dios de Rostro Curtido, se aborda la posibilidad de una Historia de la Salvación en Nicaragua, en el Pacífico como en el Atlántico. Se realiza una breve justificación teórica y fundamental, para luego hacer una lectura en clave soteriológica de la historia de Nicaragua e identificar acontecimientos que pueden ser vistos como signos salvíficos o como kairós. Esta lectura es arriesgada, por la profunda politización e ideologización de nuestra historia, sumado, y también porque la historia de Nicaragua ha representado la persistencia de los fracasos en alcanzar nuestra identidad, palabra y fe autentica. Por ello estos acontecimientos, signos y kairós, se leen bajo el signo de la ambigüedad existencial.

Aquí solo diré que la salvación se da en la historia, y el modelo tipo de la historia como revelación la encontramos en la historia tipo del Israel bíblico, donde los acontecimientos fundadores, identitarios y liberadores de Israel fueron comprendidos desde la fe como actos de liberación y elección de Dios a favor de ese pueblo.

No hay Revelación sin historia, ya que en principio la Revelación es un movimiento de donación (enajenación diría Hegel, encarnación dice la teología), de descubrimiento, evolución, que se da en el espacio-tiempo. Y como todo movimiento posible solo se da en el espacio-tiempo, donde se desenvuelve la historia (cósmica-mundo) entonces la revelación es histórica, pero además la historia es revelacional.

Dios se encarnó (humanó), se introdujo en nuestra historia no como un meteorito se introduce en nuestro planeta, sino como quien se revela desde las profundidades, posibilidades y potencialidades de nuestra historia-evolución. No en un momento del desarrollo, sino que ahí ha estado desde siempre. Él está en la creación desde siempre ya que sin él nada de lo que existe pudiera ser. Chardin, Rahner, Boff, Pannikar, nos ayudan a comprender esta paradigma encarnacional. No es panteísmo, sino panenteísmo. Continuidad-discontinuidad creador-creación.

He dicho en otro momento que he tomado el modelo de Alianza, Elección y Liberación en Israel como modelo ideal para interpretar la historia de Nicaragua como historia de la salvación. Esto es cierto, pero bien pudiéramos hacerlo sin el modelo de Israel. Siempre tenemos el temor de relativizar por completo nuestra herencia judeo-cristiana.

Recuperaré en este texto una nota muy extensa del libro: Abba, el Dios de la vida y los ídolos de la muerte (2019) donde aporto unas breves reflexiones en torno a la categoría revelación-historia (p, 97-101).

Una teología de la historia de la salvación en Nicaragua es una visión penetrante de nuestra propia historia como pueblo, en el marco de la historia latinoamericana y mundial, que observa en los acontecimientos fundantes de Nicaragua la actuación del Espíritu del Señor de la Historia; visión que permite hacer una lectura del pueblo de Nicaragua como pueblo de Dios. Esta no es una historia de la iglesia en Nicaragua, aunque la incluye como signo, entre otros, de la revelación y   construcción de la Justicia del reino de Dios en Nicaragua.

Cito algunos intentos de lectura teológica de la historia de Nicaragua como historia de la salvación:

·         José Miguel Torres: “Historia de la salvación”, presentado en el Primer Encuentro Cristiano de Nicaragua en Bella Vista Chinandega, 1971. Aparece en: Torres, J. M (2005) Historia del Ecumenismo Protestante Nicaragüense en el siglo XX. Pág. 139- 156.

·         Jerjes Ruiz: “Espíritu de Yahvé, Liberación y Heroísmo”. Xilotl No. 1, año 1988, dedicado al tema del Espíritu Santo, pág. 59-68.

·         José María Vigil: Para un “análisis de coyuntura de la historia de la salvación desde Nicaragua” Revista Amanecer No. 72, del año 1991, pág. 26-32.

·         Smutko, G (1975): Pastoral Indigenista. Bogotá. Edic. Paulinas. En este libro Smutko, en el capítulo titulado: “Historia de la salvación miskita”, intenta hacer una historia comparativa de la historia del pueblo miskito con la historia del texto bíblico. Son sorprendentes las similitudes que encuentra este autor.

La historia de Nicaragua puede leerse desde el enfoque de la historia de la salvación. Dios está en continuo proceso de encarnación en la historia, más concretamente en los pueblos y las comunidades, hasta constituir la “Imagen y Semejanza” de Dios en cada individuo en comunidad. Como nos lo plantea J. Moltmann: “La imagen de Dios sobre la tierra no es el sujeto humano solitario sino la verdadera comunidad humana” (Moltmann. 2008. P. 103).

Los pueblos que trabajan por su humanización, o sea, por concretar en sus instituciones y cotidianidad, mas justicia, verdad, paz, inclusividad, etc., que den como resultado menos índices de exclusión, pobreza, migración, femicídios, trabajo infantil, etc., o sea, desarrollo humano integral; estos pueblos dejan “brillar” los signos del reino de Dios. No es que llueven milagros, sino que los milagros se construyen día a día, persona con persona, gesto tras gesto de bondad, desde los espacios de incidencia de cada quien, sin esperar mesías o caudillos.

Los teólogos y teólogas de Nicaragua han tenido la perspicacia de leer algunos acontecimientos históricos de Nicaragua como signo del reino de Dios y su luz de Justicia, como los citados anteriormente. Pero también han realizado un intento de interpretación teológica de claves históricas. La provisionalidad de estas interpretaciones es evidentes, pero aun así son muy enriquecedoras. En el caso del texto de Jorge Eduardo Arellano, ya citado, son rescatables los datos referentes a frailes y sacerdotes que estuvieron de parte del pueblo en sus luchas por sus reivindicaciones frente, tanto a la encomienda como a los intereses de los poderosos empresarios. Nos brinda una visión interesante de la historia de la iglesia católica y los vaivenes de nuestra  historia nacional.

El texto de Arnaiz sumamente sugestivo, nos brinda una historia crítica del desarrollo de la iglesia católica, al parecer pretende apuntar  a la contribución de esta confesión cristiana en los años 70, cosa muy interesante ya que la iglesia católica de los 70 se solidarizó con la lucha popular y sandinista. Mostrando las complejidades de esta iglesia en los años 80.

Los textos de CIEETS, M. Paredes y J. Wilson, etc., nos ubican en los orígenes y desarrollo de la iglesia evangélica de Nicaragua, tanto en la Costa Caribe como en el Pacifico. Estos textos presentan la contribución de la confesión evangélica en Nicaragua en aspectos del pluralismo de ideas y religiosidad, su aporte a la educación, la salud, la libertad y laicidad. Obviamente presentan también momentos complejos respecto a su silencio con la lucha de Sandino y su adherencia al somocismo (Bardeguez, J. L. 1998. Los evangélicos y las cuestiones públicas en el pacifico nicaragüense) y la significación de la lucha popular y sandinista de los 70 y 80 dentro de la confesión evangélica en Nicaragua.

La importancia de señalar estos textos es resaltar que la historia de la salvación en Nicaragua es más que la historia de la iglesia, y que al leer la historia de la iglesia podemos percibir los “signos de los tiempos” en nuestra historia. Desde la fe comprendemos que estos “signos”, son la expresión del trabajo de Dios en la historia de nuestro pueblo. La historia de la salvación está íntimamente vinculada con la teología de la Creación: Dios sigue creando, la creación no está terminada de una vez por toda, según la visión tradicional de Génesis 1, sino que Génesis representa la finalidad de la creación (Pannenberg en correspondencia con Herder sostiene esta interpretación “proleptica”) El ser humano, con sus proyectos de vida o muerte, se convierte en “co-creador” o “destructor”, cumpliendo así su lugar en el mundo y la historia.

Dios es Señor de la Historia, pero no “dictador de la historia” a la manera del Dios Omnipotente, ya que la verdad del Dios liberador se verifica en su Solidaridad con el destino de los desposeídos, excluidos; y este destino no es “manifiesto” sino probable, dependiendo de la CoSolidaridad entre el Dios Creador-Liberador y la conciencia de los pueblos que trabajan por la vida y la justicia. El
Dios colonial es tan probable como el Dios liberador, y la victoria depende de la Alianza para la vida de este Dios liberador y los pueblos de la Alianza. 

2.      Reino de Dios-Revolución.

Debemos trascender el concepto marxista de los 80 de revolución, y aparejado a este concepto “sandinismo”. Los dogmatismos fijan la realidad.

Lo característico de la revolución de los 80s fue su talante sandinista. Esto es antiimperialista, nacionalista, de dignidad de los valores de la nicaraguanidad, y sin negar el talante religioso cristiano del pueblo nicaragüense. La invención de la revolución de los años 70 y 80s estaba basada en la reconstrucción ideológica-simbólica de la gesta del General A. C. Sandino.

Una teología de la revolución en Nicaragua significaría revolucionar la herencia revolucionaria. ¿Qué significa esto?

En los años 60 y 70 Sergio Arce (Cuba), Richard Shull[1] (EE.UU) y J. Comblin (Bélgica) eran los principales representantes de la teología de la revolución. Esta era una teología influenciada por los movimientos revolucionarios de las clases populares y grupos organizados de la sociedad civil y de las iglesias, en África, en Estados unidos, en Asia y en Latinoamérica. La lucha en contra del apartheid, por los derechos civiles de la comunidad negra, en contra de las dictaduras, por la autonomía universitaria, el movimiento de mayo del 68, contra Vietnam y el oleaje del movimiento Hippie. Entre estas tendencias se encontraba los movimientos y partidos ideológicamente marxistas, la revolución de cubana (59)  y los aires de Vaticano II y Medellín 68, la teología y la filosofía de la liberación, entre otros movimientos literarios y artísticos.

La teología de la revolución realmente era las teologías de las revoluciones que se estaban gestando, desde la clave del reino de Dios-programa político de Jesús Nazaret a favor de los desposeídos y los que viven en cautividad por el sistema de exclusión, identificado en ese momento con el imperialismo capitalismo y las dictaduras. 

A estos acontecimientos-signos-kairós que alimentaban la imaginación profética de pastores y teólogos se suma el triunfo de la revolución popular nicaragüense del año 79, de vanguardia sandinista.

Y es cuando Nicaragua se convierte en luz y sal, en un kairós, en clave teológica. Testimonio de ello fue el Encuentro de teología del 8-14 de septiembre de 1980 donde teólogos de todas las latitudes se reunieron en Nicaragua para reflexión la teología desde la clave “Revolución en Nicaragua”, o si se quiere reflexionar la revolución en clave teológica.

Se escribió mucho sobre la relación entre cristianismo y revolución sandinista en los años 80 y a mediados de los 90. Con escritos que le antecedieron y fueron fundantes como “Santidad en la revolución” de Ernesto Cardenal, y los textos de José Miguel Torres, que aparecen en su libro “Historia del Ecumenismo…” Éste último autor, junto a Jorge Pixley, pueden ser considerados como los teólogos de la revolución en Nicaragua, ya que defendieron dese el discurso teológico la idea de revolución en el Estado sandinista de la Nicaragua de los años 80..
Como muestra de lo anteriormente dicho recordemos a Jorge Pixley, que  en la Revista Amanecer (1986/No. 44) pone en dialogo hermenéutico la realidad vivida del Israel bíblico con los cananeos y la realidad que vivía Nicaragua en los años 80 con la contrainsurgencia: “la contrarrevolución en Israel vino de los sectores urbanos que la biblia llama cananeos…la amenaza a la coalición tribal de campesino era real, y por momentos seria, pero era una amenaza estrictamente local. La Revolución Popular Sandinista, cuya base son los campesinos ( y Obreros ) Nicaragüenses, enfrentan una contrarrevolución organizada y trancada por un poderoso imperio. Es como si Israel hubiera tenido que enfrentar ejércitos cananeos entrenados y equipados por Egipto”.
La frase “entre cristianismo y revolución no hay contradicción” realmente fue solo eso, un eslogan, ya que en la realidad existieron demasiadas contradicción por la pluralidad del cristianismos en Nicaragua, pero también porque la relación entre estos dos modos de ser y pensar se pudo sintetizar en la praxis de algunos teólogos, mas no se logró un dialogo crítico, sistemático y fructífero[2]. Nos e supo diferenciar entre revolución, proceso sandinista revolucionario y reino de Dios. Los procesos revolucionarios siempre son más que un partido político y un Estado; el reino de Dios, revolución por antonomasia, siempre será más que cualquier idea y proyecto histórico.

De esa manera la posibilidad de una teología que trascendiera el coyunturalismo y las estructuras y discursos políticos oficialistas, no se dieron por los errores de mixtificación. 

El Evangelio es revolucionario, o no es evangelio; el reino de Dios es revolucionario, o no es reino de Dios, la iglesia que no es revolucionaria no es iglesia (sino instalada en el mundo de los poderes y las riquezas). El Evangelio es revolucionario, por ello la fe y la esperanza que promueve son dones de Dios que activan y habilitan la conciencia de dignidad, libertad, igualdad, misericordia, amor. (Gal. 5: 22-23)  

Revolución es conversión, transformación profunda, nuevo nacimiento (metanoia) ¿Conversión de qué a qué? De sistemas (modelos de poder) basados en un modelo de “voluntad de poder”, que produce y reproduje la violencia, y en este proceso se interiorizan tales patrones convirtiéndose en emociones (conscientes o no) degenerativos de las facultades habilitantes, humanizantes, creativas en nuestra sociedad. Donde hay Evangelio y “signos del reino de Dios” ahí se da una profunda transformación y  subversión ética hacia la “voluntad de vida”, hacia la comunidad del ágape; es la habilitación, por la fe y la esperanza, de las potencialidades y posibilidades creativas de nuestra sociedad.

Dada esta brevísima explicación, es comprensible que con la derrota del somocismo en el 79, y las políticas de Reconciliación Nacional entre el 79 y 81, para algunos se identificara revolución con reino de Dios. Pero tal identificación fue engañosa, y peligrosa. Aún hoy se da en la política oficial de Nicaragua un lenguaje cargado de conceptos y sentimientos evangélicos que confunden las conciencias poco críticas[3].

La identidad entre reino de Dios y revolución no se lo da una ideología política, tampoco la gesta heroica del pueblo insurreccionado del 79; sino el poder trasformador del (Espíritu del Señor de la historia) Evangelio de Jesucristo. Así que revolución se da ahí donde el Evangelio transforma radicalmente las relaciones de poder desigual y opresivas, emergiendo la nueva creatura, el hombre nuevo, o sea, nuevas relaciones basadas en la cooperación, la solidaridad, la justicia. El problema está en que por la formación religiosa tradicional el evangelio es trasformación moral (ista), olvidando las otras esferas de la vida.

En este sentido la iglesia debe ser revolucionaria, radicalmente evangélica y profética. Teniendo en mente el significado radical que le da el Evangelio al concepto de “revolución, traigo a memoria a Teófilo Cabesterios quien nos dice,

Una iglesia que nos es evangélica, por necesidad será enemiga de toda revolución. A cualquier revolución le disputará el pueblo y a cualquier pueblo le negará la revolución, demostrando así que no es servidora ni liberadora del pueblo, y que no está encarnada en los pobres, sino que domina y somete al pueblo, está lejos de los pobres y de su causa. Esa iglesia pronunciará el nombre de Dios de vano como pretexto, y recibirá honores y plata de los enemigos de la revolución.[4]

La iglesia puede acompañar críticamente proceso humanizantes, pero nunca confundir, ni mixtificair las esferas (el evangelio es poder de Dios para Salvación), ni vender su primogenitura profética.

Entonces, revolucionar la herencia revolucionaria consiste en ser fiel al principio crítico, rebelde, profético, evangélico. Es destruir ídolos y dogmas revolucionarios, para hacer que la historia de la salvación en Nicaragua habilite nuestra identidad, conciencia y potencialidades.

Revolucionar la revolución a través del recuerdo subversivo de la experiencia revolucionaria en Nicaragua. La “revolución” como hecho histórico puede llegar a convertirse en dogma, en consignas, en “botín de guerra” de grupos que concentraron el poder. El recuerdo subversivo del pueblo debe hacer memoria de la experiencia rebelde, subversiva, antiidolátrica, con la que se confrontaron los dogmas, estructuras e ideas somocistas o de antireino. Actualizar la fuerza subversiva que llevó al compromiso y hasta entrega de la propia vida para generar más vida al desterrar las estructuras pecaminosas y de injusticias instauradas.  La verdadera revolución no era la victoria por las armas, ni solo los cambios en la apariencia institucional-estructural, no, sino que se debió dar en el cambio de conciencia, en la emergencia de una nueva conciencia popular, cristiana, en donde se desterraran definitivamente de nuestra historia todo tipo de nuevas dictaduras. Esto es nacer de nuevo, es “metanoia”, es practicar la oración “hágase tu voluntad así en el cielo como en la tierra”. Es revolucionar la conciencia cristiana, la conciencia social; es, parafraseando el principio protestante, “pueblo revolucionado siempre en revolución”.

La “Insurrección Evangélica” de 1985 representa el signo de la Revolución dentro de la revolución. Es el ayuno y la oración que se llevó a cabo en nombre de la paz de la Nicaragua agredida por una generación de males-demonios que no podía salir sino con ayuno y oración, para que pudiera emerger la nueva criatura, el hombre nuevo, la paz. “En la biblia el ayuno va casi siempre asociado a la oración porque con ambas practicas se pretende inclinar la benevolencia de Dios hacia nuestra necesidad”[5], y a este ayuno por la paz y la benevolencia de Dios a favor del pueblo de Nicaragua se unieron amplios sectores nacionales e internacionales. Para testimonio dentro de la comunidad evangélica nicaragüense amplios sectores evangélicos se unieron, en espíritu y en persona, a este ayuno. Así lo testifica el Comunicado “Solidaridad Protestante” del 26 de Julio de 1985, la cual dice en su primer párrafo: Nos unimos con humildad a su compromiso, el cual nos desafía bíblicamente a todos los que formamos parte de las comuniones de las iglesias evangélicas y católicas de nuestro país”[6]

En ese mismo contexto, 5 días después de iniciado el ayuno de la Insurrección Evangélica, hubo una Asamblea de Evangélicos Integrados en la Revolución para discernir la participación de los evangélicos en el proceso revolucionario. En el discurso de apertura de esta Asamblea se dijo “”ha sido en la Biblia donde hemos leído que Dios tomó opción por un pueblo oprimido, y decidió liberarlo, aunque esa liberación significara la destrucción del opresor[7]

Junto a estos hechos, la “Insurrección Evangélica” y la “Asamblea de Evangelios…” la CBN emitía una Carta Pastoral en la cual repudiaba el financiamiento que el gobierno de estados unidos hacia a la contra lo que provocaba más muerte entre hermanos nicaragüenses, además de repudiar el bloqueo económico, en uno de sus párrafos dice: Como parte del pueblo peregrino de Dios sobre la tierra vemos el dolor de Dios en el dolor de Nicaragua, nuestra amada patria. Dios continúa sufriendo y gimiendo en su Espíritu: el Cuerpo de Cristo sufre en Nicaragua. La visión apocalíptica del Cordero que estaba en pie como inmolado (Apoc. 5:6) nos fortalece, y esta fortaleza que nos viene de Dios nos anima y nos da la fuerza para seguir adelante; nuestro pueblo sacrificado, herido en su costado sigue de pie, llora y canta, lucha y declama su poesía[8]
El Viacrucis del 14 al 26 de Febrero de 1986 (Amanecer, 1986) fue concebido como un gesto de profundización de la insurrección evangélica. Si el ayuno tuvo un impacto internacional, el viacrucis iba a tener un impacto a nivel nacional de Fe y Esperanza en los cristianos que dudo su fe en Cristo Jesus se integraron a la construcción del hombre en la Nicaragua nueva (p, 19)
Uli Schmitt (Amanecer. 1986 pag, 40 al 42), periodista internacional, interpreto este viacrucis desde los siguientes aspectos teológicos:
·         El Viacrucis como expresión del sufrimiento del pueblo de Nicaragua.
·         El Viacrucis como protesta Profética del pueblo de Nicaragua contra el sufrimiento.
·         El Viacrucis como nueva Esperanza para superar el sufrimiento.
Todos estos acontecimientos evangélicos eran signos de que se estaba gestando una verdadera Revolución dentro de la revolución. ¿Qué pasó con estos signos?

Como he apuntado, todo acontecimiento entendido como “signo” que revela el paso del Espíritu de Dios tiene una dimensión ambigua, ya que los signos no son absolutos, sino que van adquiriendo su profundidad y poder de conversión en la medida que las personas y pueblos se van dejando seducir por el Espíritu de vida. En el caso de Nicaragua estos signos perdieron fuerza porque no se enraizaron en la gran mayoría, sino que era un conocimiento de élites y espacios cerrados como las Semanas Teológicas del CVA-CIEETS-STB, o de claustros docentes. Muy poco se hizo y la herencia quedó en unas CEBs muy reducidas después de los años 90, la literatura teológica especializada y enfoques teológicos en algunas facultades de teología. Y por otro lado por la exagerada identificación personal y reflexiva con el proyecto sandinista. 

 3.      Kairós.

Nicaragua tiene una historia de kairós, desde la colonia hasta la Rebelión de Abril del 2018. El problema que no hemos podido catalizar y enraizar estas oportunidades producto de nuestra sombras políticas y culturales.

Producto de cierto desarrollo de la consciencia cristiana con sentido histórico-material y cultural fue que en los años 80s se asume de manera consciente el desafío de la época desde una visión kairológica. La situación de crisis, a diferentes niveles en Nicaragua y Centroamérica, fue leída como una oportunidad o invitación a las iglesias y sociedades en general, a la solidaridad, oración y lucha por la justicia.  Se entendió que eran “tiempos oportunos” en el plan salvífico de Dios para Centroamérica.

En 1988 se emite el Kairós Centroamericano con el objetivo de hacer un llamado a las iglesias y pueblos centroamericanos y del mundo para solidarizarse con esta subregión ante la violencia, muerte, exclusión e injerencísmo norteamericano contra nuestros pueblos. Éste texto trata de hacer una lectura desde la fe de las realidades que agobia a los pueblos de Centroamérica, pero también de comprender el paso del Espíritu de Dios, de las Esperanzas y creciente conciencia y dignidad de estos pueblos en sus luchas por justicia, libertad y reparaciones.

Posteriormente en 1990 se produjo un libro “El Kairós en Centroamérica” que trataba de reflexionar sobre el fenómeno “kairológico” y sus posibilidades teológicas.  José María Vigil nos propone algunos elementos característicos de una teología kairológica[9]:

·         Teología como palabra segunda, ya que el acto primero es la praxis de la fe y el amor.
·         Teología situacional o contextual, situada, encarnada.
·         Inductivo, y que parte de la realidad de los pueblos.
·         Método colectivo, participativo y popular.
·         Parte de la práctica y vuelve a la práctica iluminándola.
·         Carácter confesante y profético.
·         Desde la solidaridad internacional
·         Desde una actitud ecuménica.

Estos elementos de la teología Kairótica se pueden encontrar en la propuesta de la Teología Nicaragüense, y en general, en la teología de la liberación y las teologías emergentes o contextuales.

Centraré el carácter kairótico de la teología nicaragüense en el elemento del paso del Espíritu de Dios por Nicaragua, en la conciencia de la “hora” en la línea de la teología juanina.   Es la hora que inaugura la oportunidad profética, ecuménica, de conversión y purificación y de apertura al futuro y el nacimiento de algo realmente nuevo en Nicaragua. Pedro Casaldáliga nos ilustra el sentido del Kairós de la siguiente manera: El Kairós es un tiempo ya nuevo, podríamos decir, por el hecho de que exige renovación… Kairós es avance en la historia de la salvación… el Kairós es hora del Espíritu, manifestación del Espíritu, a floración del Espíritu en el tiempo… Podríamos decir también que el Kairós es “doxológico”, es decir, representa la “doxa”, la manifestación de la vida de Dios en medio nosotros… la gloria de Dios se manifiesta en nuestras vidas en la gracia que vivimos, en la esperanza por l que luchamos, en el Reino que viene aconteciendo.[10]

El carácter Kairótico de la teología Nicaragua es destructor de ídolos, aperturador de “horas y conciencia” para la libertar y la práctica de la justicia, es una teología “irreverente”, como más adelante apuntaremos.

4.      Fe

He apuntado que la fe es un don de Dios que habilita las potencialidades y posibilidades creativas del ser humano, o sea, la imagen de Dios. Y si habilita, entonces, posibilita y potencia la posibilidad de la generación de conversiones profundas en las personas, comunidades y pueblos.

Fe es doctrina, pero es más que esto; fe es experiencia religiosa profunda, pero más que esto; fe es compromiso eclesial y social por la justicia, la paz y la equidad, pero es más que eso. El justo por la fe vivirá (Rom. 1: 17), o sea, el que ha sido justificado por la fe en Cristo Jesús, éste vivirá, o sea entrará en vida plena. La fe es nueva existencia en Cristo, y si por Cristo, por su amor, vida; es por Gracia. La fe es vivir engraciado, agradecido. Esta fe graciosa mueve a la praxis de liberación; amar es liberar, la verdad es liberadora, perdonar es ser humano.

Por todo eso, la fe habilita a la persona para trascender la egolatría, y así poder construir comunidad.
La fe es vida esperanzada (pues la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve, Hebreos 11: 1), y esta esperanza no avergüenza (Rom. 5: 5) ya que no se fundamenta en las ilusiones humanas (terapias de autoayuda, pensamiento positivo, teología de la prosperidad) sino que se fundamenta en la Palabra inquebrantable de Dios, y ya ha iniciado, ya actúa entre nosotros, ya nos fortalece, ya nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios (Rom. 5: 2) porque en la Resurrección de Jesucristo todos resucitamos a nueva, mejor y plena vida. Nacemos a la lógica del reino de Dios, a la comunidad del ágape, dejando atrás la lógica de la a-simetría, de la “voluntad de poder”. 


5.      Chapiollismo.

Francisco Lacayo nos indica una categoría muy nicaragüense a ser introducida en nuestra reflexión. ¿Qué es el chapiollo? Es la potencialidad humana, que un lumpen puede convertirse en héroe, en que una analfabeta puede convertirse en un gran estratega militar y un gran técnico[11]. Este texto fue escrito en los 80, por ello se hace referencia a lo militar. Pero esta categoría tiene un sentido universal, como bien dice Lacayo, es una “potencialidad humana”. Crecer como humano, romper los límites que nos encadenan a “clases”, “ideologías”, “fatalismos”, “providencialismos”, “güegüensismo”, “pactismos” y miserias, es parte de ese potencial humano.

El “Chapiollísmo” es la lógica de lo pequeño, no de la voluntad de poder, sino de la “voluntad de vida” Qué es la vida sino la insistencia de la vida por su continua generación, aun venciendo los obstáculos. El nicaragüense tiene una fuerte voluntad de vida, expresada en sus luchas históricas para trascender los sistemas corruptos y opresores, pero también las luchas cotidianas por ser mejor, por educar a sus hijos,  por liberarse de los obstáculos que le impiden su desarrollo.

El “Chapiollísmo” es la lógica bíblica de los más pequeños.

*        El poder es hacerse como un niño: Lucas 9: 46-40
*        Los excluidos, despreciados sociales son a quienes dar testimonio de servicio y obediencia al evangelio. Mateo 25: 31-46
*        Los cautivos, quebrantados de corazón, pobres Lucas 4: 18-19
*        Lo vil y despreciado, lo pequeño Dios escogía para avergonzar a los soberbios 1 Cor. 1: 27-28
*        Dios es un niño Luca 2: 7

¿Cómo un grupo de indios flecheros de Matagalpa se enfrentaron atropas filibusteras?, ¿cómo Tomas Ruiz, indígena, fue el primer Doctor en sagrados canónes en Centroamérica?, ¿cómo Sandino, junto a un montón de campesinos, llegó a ser el General de hombres libres, y muy ilustrado?, ¿Cómo  un montón de gente sencilla se levanta para derrocar una dictadura?, ¿cómo un pueblo, agredido por el principal imperio de la época, logra resistir la intervención y bloqueo?, y muchos “cómos” mas.
Esto es condición humana universal, el principio de resiliencia e indignación es poderoso.
 
Por ello lo más adecuado es tener una teología débil, una teología de la rebeldía (debilidad, límites a la Camus), una teología nicaragüense es propiamente una teología del Chapiollísmo. 

6.      Irreverencia (rebeldía[12])

Es decir es un pueblo que no endiosa, que sabe relativizar, que no construye ídolos[13]. El humor es medio de destrucción de ídolos[14], de espantar el miedo (alimento de los ídolos del terror). El Güegüense contra Tastuanes; el poder del humor satírico ridiculiza, y por ello exorciza de su terror, al poder de los ídolos. “No tenemos miedo” dice el pueblo de Nicaragua, después de gritar consignas ridiculizantes contra sus asesinos. Ese es el poder popular.

Lamentablemente lo popular, en la subcultura de masas del lumpen que gravitan alrededor de proyectos políticos populistas, se ha degenerado en pérdida de identidad y cultura, en alienación cada vez más profunda.
Lo popular es lo güegüense como forma de resistencia popular, el humor satírico. Nuestra arma ante las armas de la muerte, nuestra creatividad ante la rigidez de modelos dogmáticos impositivos.
Este güegüense es el más creyente, el más sabio, el más irreverente y el más destructor de ídolos. La función teológica de la “irreverencia” es servir a la fe como “mazo demoledor” cuando lo finito y penúltimo pretende erigirse como infinito y último (Tillich). Esta teología debería ser más bromista, más juguetona, con más humor. Talvez para algunos llegue a ser un chiste.

6.1.19 de Abril.

Esta es más que la referencia a una fecha, aunque el “más que una fecha” tiene su poder y sentido en los acontecimientos dados en la fecha misma. Este es un código de historia, representa un parte aguas en la vida social y política de Nicaragua.

Representa la madurez de los tiempos nicaragüenses (Gal. 4.4) Visto desde la historia de la salvación en Nicaragua este “principio” o “signo de los tiempos” representa la madurez de la sociedad nicaragüense, donde el Espíritu soplo con violencia amorosa (Kairós) trasladando al pueblo nicaragüense a las calles (Mt. 4.1) en protesta contra la represión y en esperanza de la prevalencia de la vida, la paz y la justicia. Allí el pueblo de Nicaragua fue “tentado”[15] para trascender sus propias rupturas, apatías, alienación. Estamos viviendo un kairos, un tiempo oportuno en que el Espíritu actúa. Ha sido doloroso el “despertar” ya que estábamos en la comodidad de nuestra apatía, miedos y victimización.

La teología nicaragüense, así como la teología después de Aushwitz, no se puede hacer a espaladas del 19 de Abril. Este “signo” es fuente de memoria subversiva, una crítica al maridaje “religión-política” con el que habían coqueteado las cúpulas de la dirigencia evangélica-protestante, enmudeciendo y perdiendo su capacidad profética dada por el Espíritu en el bautismo. Pero también es signo de Esperanza, ya que representa el recuerdo y grito de la juventud levantada que nos recordaba que somos “ciudadanos”, no de segunda, sino iguales todos y todas ante la ley, ante nuestra consciencia y ante Dios.

Es nuestro Éxodo, nuestro clamor y Yahvé libertador nos librará de los faraones de nuestra historia:

 Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel… El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen.
Éxodo 3: 7-9

Transcribo un texto algo amplio sobre la teología rebelde tomado del libro: Kénosis: Teología Política en Nicaragua (2020).

6.2.Teología rebelde y dignidad humana.

Sobre la resistencia legítima Moltmann (2008) haciendo referencia a Phillipe Duplessis Mornay,  sobre el libro Vindiciae contra Tyrannos, reflexiona: La primera Alianza la contrae Dios mismo con el pueblo de Israel sobre el Sinaí. La ley de esta Alianza es el decálogo. El pueblo no tenía en el principio ningún otro rey que Dios. La segunda Alianza la contrae el pueblo con el rey ante Dios. Según este contrario político el pueblo transfiere al rey su soberanía. Si un monarca rompe esta Alianza con el pueblo, entonces revierte la soberanía al pueblo. Y en este caso se convierte el rey en un tirano, al que el pueblo debe oponerse por amor a Dios… Por eso deben recordar siempre los reyes que gobiernan ciertamente por la gracia de Dios, pero mediante el pueblo y para el pueblo (p, 35).
“La oposición es un derecho humano y un deber cristiano. Es amor al prójimo en los usos extremos” (Moltmann. 1983. P, 21)

Más la Gracia no se cierra para los tiranos, ni para ninguna persona. Moltmann (1983) en su obra “La dignidad humana”, nos enseña sobre “la liberación de los opresores”  y el “éxodo de los opresores”. Solo en el Dios reconciliador, por medio de la fe en el Cristo, es que los opresores pueden “librarse de la coacción del anonadamiento” (p, 64) que significa: “la divinidad a la cual nosotros perversamente aspiramos, es rechazada y la humanidad y vulnerabilidad de la carne, que nosotros perversamente habíamos dejado, se nos devuelve de nuevo” (p, 64) (o sea somos humanizados). Por ello el nuevo creyente (ex opresor) “busca la comunión con las víctimas” y por ello será llamado traidor por su partido político, por su grupo ( omoion areté). “El que en una sociedad racista, o en una cultura patriarcal, o en una economía capitalista “renuncia a su mundo” en favor de sus víctimas muestra el amor de Dios, vive en el seguimiento de cristo, difunde la esperanza y trabaja por la vida contra la muerte” (66).

La Rebelión[16] tiene como objetivo “vivir y hacer vivir”[17], y para ello usa diversos medios. La No Violencia Activa de M. Gandhi o M. L. King Jr., son expresiones de rebelión contra sistemas que denigran al ser humano, explotan y someten a los pueblos. En Nicaragua nunca había ocurrido una rebelión como la de Abril, ya que las formas tradicionales de protestas han sido los levantamientos armados y enfrentamientos violentos[18].

La Rebelión tiene sentido en el marco de la restitución de la dignidad humana y en la restitución de los derechos y garantías conculcadas por el tirano[19]. Por ello fue legitima la insurrección sandinista contra la dictadura somocista; igual es legitima contra la represión orteguista en 2018.
Dignidad humana desde la visión cristiana está relacionada con ser creatura de Dios, hijos e hijas de Dios, ser imagen de Dios. Ser creatura de Dios funda la dignidad de todas las personas y no solo la de los que sostienen la fe cristiana; ser hijos e hijas de Dios: si es por creación es igual a la primera categoría; si es por “conversión” esto significa que la persona además de reconocerse digna, ella misma alaba a su Creador y Salvador.  Es vivir en la dimensión del ágape, de la gracia. Ser imagen de Dios, hemos señalado, se configura en la comunión de la comunidad humana y con su Creador. El individuo es imagen de Dios en relación a la comunidad reconciliada. Por ello es tan importante entender a la iglesia como comunidad de la amistad y no solo como espacio litúrgico o estructuras/instituciones eclesiásticas.

Vistas así las cosas, podemos comprender la “conversión” como trabajo por la dignidad humana; y los proyectos de humanización seculares como trabajo por restaurar la imagen de Dios entre los pueblos y grupos excluidos. 

Por ello no debe sorprender que los creyentes se indignen ante la violencia que destruye la imagen del creador en la creatura. Este indignarse santo es propio de la praxis de Jesús. Ante la explotación de la fe contra los pobres Jesús se indigna[20] (Jn. 2: 13-17). Sin indignación ante los crímenes que destruyen la imagen de Dios en las personas no es posible la santidad. La santidad es tanto activa como pasiva, subjetiva como pública, conservadora como rebelde y revolucionaria.  Así como la santidad, igual la indignación, es tanto subjetiva como publica. No basta sentir la indignación pero no hacer nada para cambiar las causas que generan violencia; indignación es entrega por amor, es santificación política, es “dar la vida por los hermanos”, “amar al prójimo como a ti mismo”.

7.      RECONCILIACIÓN.

El tema dela Reconciliación es central en la teología nicaragüense. El tema de la reconciliación es un tema muy estudiado en la teología cristiana y utilizada como eje de la predicación cristiana, ya que Dios llama a la reconciliación del hombre consigo mismo a través de Jesucristo. Pero el tema de la reconciliación en los procesos sociales y los conflictos socio-políticos no se había trabajado teológicamente. Fue a través de la creciente conciencia histórica-profética de sectores progresistas de las iglesias evangélicas, involucrados en diferentes nivele en el procesos insurreccional y de liberación de los 60 y 70, y posteriormente en el proceso de la revolución de los 80, que estos sectores fueron cobrando mayor conciencia de la dimensión social, histórica, política y cósmica de la Reconciliación a la que nos llama Dios.

Tres ejemplos de esta nueva dimensión de la conciencia sobre la Reconciliación histórica a la que esta llamada la iglesia a trabajar son:

1.      Nivel ecuménico: en el proceso de la creciente iglesia popular o creciente conciencia evangélica-profética (llamaré así no solo a las CBS, y otras grupos católicos, sino a todos los focos, grupos y sectores religiosos que asumieron la misión profética histórica para la liberación y transformación de Nicaragua, del sistema-mundo-somocista a otro sistema más acorde a los valores del Reino de Dios y su Justicia) se relativizó el narcisismo confesional para que emergiera una solidaridad ecuménica. Esto era de mayor valor ya que consistía en la hacer brillar los signos del Reino de Dios en la Nicaragua Nueva.
2.      Nivel político: De igual manera se entregó en un dialogo entre la revolución y el evangelio, entre iglesia y frente sandinista y revolución. Más que el marxismo o la ideología sandinista lo que acerco a estas partes fue el evangelio, el compromiso con los pobres y el sueño de una revolución donde pudiera nacer la Nueva Nicaragua (hombre y mujer nuevos, instituciones nuevas, cultura nueva, etc..)
3.      A nivel de la praxis de transformación: la CNA, los cortes de café, los espacios de reflexión para acercar, explicar y “conversión” a muchos hermanos, que encerrados en su conservadurismo no se sumaban a los proceso de trasformación de la sociedad, como por ejemplo los diálogos con la Junta de Gobierno y el FSLN sobre democracia y religión, revolución y religión, en espacio como DE CARA AL PUEBLO, RIPENES, COT, Foros, etc…
4.      A nivel de la reconciliación entre bandos armados: En 1982 surge MISURASATA como expresión armada contra el gobierno central sandinista debido a muchos errores cometidos por el EPS, por elementos de la CIA que difundían temores y desinformaciones entre los indígenas, y por siglos de abandono, incomprensiones y conflictos entre el pacifico y la Costa Caribe Nicaragüense. Pero también en el pacífico surge la Contra. Para explorar las posibilidades para el entendimiento con MISURASATA el FSLN designo a un Pastor Evangélico para que sirviera de mediador entre las partes, el cual nos informa que
“he sido parte activa en la mediación desde Octubre del año pasado (1984) y he trabajado arduamente en el proceso de comunicación entre ambas partes. Tanto el FSLN como MISURASATA solicitaron mis servicios en términos de coordinar alguna tareas concretas relacionado con la actual iniciativa de negociación para establecer la paz en la Costa Atlántica nicaragüense[21]” Por otra parte en las comisiones de Paz que el gobierno de los 80 conformó para que la contra depusieran las armas muchos pastores y delegados de la palabra contribuyeron arduamente


PRINCIPIOS[22]:

1.      Principios Protestantes.

Los 5 primeros principios para una teología nicaragüense debemos de rescatarlos de la herencia protestante.

Citaré un texto largo, de mi artículo que aparece en la Revista Xilotl No. 39[23].
Los 5 Principios Protestantes LA SOLA FE, LA SOLA ESCRITURA, LA SOLA GRACIA, SOLO CRISTO Y SOLO A DIOS LA GLORIA son la síntesis de todos los logros en materia de derechos humanos, arte, reivindicaciones sociales. Representan la crítica al stablishment de toda una época, aún dentro de las iglesias protestantes por sus desvíos.

El Principio de la Sola Escritura por ejemplo, contribuyó a una reforma educativa en los países influenciados por el protestantismo ya que éste principio se entiende como crítica a la centralización de la palabra de Dios en manos de especialistas y en latín, y lo que se pretende es que cada cristiano puede tener acceso a la lectura de la biblia en su propia lengua. Para ello era necesario que las personas supieran leer. Esto representó una verdadera revolución en sociedades donde la gran mayoría era analfabeta.

La justificación por la Sola Fe es crítico a todo poder que quiera mediar la salvación entre Dios y la persona humana.  Esto contra las indulgencias y poderes que quieren mantener sumisa a la persona creyente. Tampoco las propias obras de piedad pueden salvarte, aunque las obras de piedad son buenas no hacen buenos creyentes, los buenos creyentes hacen buenas obras, parafraseando a Martín Lutero.

La Sola Gracia quita el poder a todo poder que pretenda erigirse como absoluto o como mediador entre Dios y el creyente. La Gracias es un regalo inmerecido que Solo Dios lo da por medio de la fe en Cristo Jesús, único mediador.

Bajo este principio, Solo Cristo, es que cristianos como D. Bonhoeffer, K Barth (e.o) pastores luterano en época de Hitler, lucharon contra el nazismo, ofrendando hasta su vida, el caso de Bonhoeffer,  en el campos de concentración  Flossenbürg el 18 de abril de 1945.
Otro principio protestante es “el sacerdocio universal de todos los creyentes”, principio protestante que reivindica la igualdad de todos y todas ante Dios y por lo tanto ante la ley. Principio de igualdad y justicia.

Lo dicho hasta aquí es expuesto desde el ideal que suponen estos principios aunque en su materialización en las sociedades protestantes no se hayan practicado tal cual.
Teniendo en consideración todo lo dicho se puede dibujar un doble rostro del protestantismo: un lado ideal y otro real. El ideal es lo fundante y lo que supone la verdadera naturaleza de esta iglesia; el real supone la expresión contradictoria de la iglesia, Santa y pecadora a la vez. Por ello se dice que la iglesia debe ser “Iglesia reformada siempre reformándose”. No podemos negar un lado de la moneda sin falsear la realidad.

Estos principios protestantes aún son válidos ya que no están agotados y han sobrevivido al paso de los siglos como siempre válidos y síntesis del ideal evangélico de las iglesia que surgieron de la reforma protestantes.

¿Cómo rescatamos las iglesias evangélicas nicaragüenses hoy estos principios y dejarnos iluminar por ellos como presencia y testimonio del Espíritu Santo?
2.      Principios teológicos.

Los Principios Protestantes heredados de la Reforma representan la identidad confesional e histórica de las diferentes corrientes evangélico-protestantes. Además de estos Principios debemos tener presentes otros principios orientadores de la praxis y la reflexión para la iglesia y el quehacer teológico nicaragüense.

2.1.Principio protestante

El principio protestante se propone como núcleo de la teología profética nicaragüense[24]. Paul Tillich lo enuncia de la siguiente manera,
El principio central del Protestantismo es la doctrina de la justificación por la gracia, lo cual significa que ningún individuo y ningún grupo humano pueden pretender una dignidad divina por los logros morales, por su poder sacramental, por su santidad, o por su doctrina. Si, consciente o inconscientemente, ellos pretenden tal cosa, el Protestantismo exige que sean desafiados por la protesta profética, que da a Dios solamente la absolutez y la santidad y niega cualquier pretensión de orgullo humano. Esta protesta contra sí mismo sobre la base de una experiencia de la majestad de Dios constituye el principio Protestante [...] Ello implica que no puede haber un sistema sagrado, eclesiástico o político; que no puede haber una jerarquía sagrada con autoridad absoluta; y que no puede haber una verdad en la mente humana que sea verdad divina en sí misma"

A través de este “principio” todo queda juzgado a la luz de la Gracia de Dios, aún la misma iglesia de cristo, que es a la vez portadora del mensaje del evangelio justificador de Dios como generadora de “demonios” (a la tillich).

Este principio es fundamento para las funciones “desmixtificadora” y “profética” de la hermenéutica nicaragüense referida en la UNIDAD III/1.

3.      Principio Esperanza

Moltmann lo presenta de la siguiente manera,

En la vida cristiana la fe posee el prius, pero la esperanza tiene la primacía…sin la esperanza, la fe decae, se transforma en pusilanimidad y, por fin, en fe muerta. Mediante la fe encuentra el hombre la senda de la verdadera vida, pero sólo la esperanza le mantiene en esa senda. Así, la fe en Cristo transforma la esperanza en confianza. Y la esperanza dilata la fe en Cristo y la introduce en la vida[25].

En su integridad, y no sólo en un apéndice, el cristianismo es escatología; es esperanza, mirada y orientación hacia adelante, y es también, por ello mismo, apertura y transformación del presente.

La teología nicaragüense debe ser una teología que juzga todos los sistemas religiosos y políticos a la luz de la Esperanza del reino de Dios y su justica, adelantada prolépticamente, en la persona de Jesús de Nazaret. Una teología de la vida, de la promesa de la vida plena, del Dios de la vida. Una teología que observa en los proyectos de humanización, proyectos “penúltimos” de esperanza que señalan su plena realización en las promesas de vida plena del reino de Dios. Esperanza histórica, en proyectos históricos leídos con discernimientos que nos da la Fe y la Esperanza.

4.      Principio Misericordia

Jon Sobrino[26] nos lo presenta claramente, que por su claridad no agregaré más:

Digamos que por «principio-misericordia» entendemos aquí un específico amor que está en el origen de un proceso, pero que además permanece presente y activo a lo largo de él, le otorga una determinada dirección y configura los diversos elementos dentro del proceso. Ese «principio-misericordia» —creemos— es el principio fundamental de la actuación de Dios y de Jesús, y debe serlo de la Iglesia.

A esta acción del amor así estructurada la llamamos «misericordia ». Y de ella hay que decir: a) que es una acción o, más exactamente, una re-acción ante el sufrimiento ajeno interiorizado, que ha llegado hasta las entrañas y el corazón propio (sufrimiento, en este caso, de todo un pueblo, infligido injustamente y a los niveles básicos de su existencia); y b) que esta acción es motivada sólo por ese sufrimiento.

Este principio es principio configurador de toda la acción de Dios, porque: a) no sólo está en el origen, sino que permanece como constante fundamental en todo el Antiguo Testamento (la parcialidad de Dios hacia las víctimas por el mero hecho de serlo, la activa defensa que hace de ellas y su designio liberador para con ellas); b) desde ella cobra lógica interna tanto la historización de la exigencia de la justicia como la denuncia de los que producen injusto sufrimiento; c) a través de esa acción —no sólo con ocasión de ella— y de sucesivas acciones de misericordia, se revela el mismo Dios; y d) la exigencia fundamental para el ser humano y, específicamente, para Su pueblo es que rehagan esa misericordia de Dios para con los demás y, de ese modo, se hagan afines a Dios.

Éxodo 3: 7 es el “En el principio era la misericordia”. Es el principio liberación.

5.      Principio Liberación.

Éste Principio lo enuncia E. Dussel de la siguiente manera:

Por su parte, el Principio-Liberación enuncia el deber-ser que obliga éticamente a realizar dicha transformación, exigencia que es cumplida por la propia comunidad de víctimas, bajo su responsabilidad, y que se origina, practico-materialmente, como normatividad, desde la existencia de un cierto Poder 0 Capacidad (el ser) en dicha víctima. Porque hay víctimas con una cierta capacidad de transformación se puede y se debe luchar para negar la negación antihumana del dolor de las víctimas, intolerable para una conciencia ético-critica. La posibilidad de efectivamente liberar a las víctimas es el criterio sobre el que se funda el principio más complejo de esta Ética -que subsume a todos los otros principios en un nivel más concreto, complejo, real y crítico[27].




[1] Para conocer un poco más sobre estos teólogos y algunas de sus ideas teológicas consultar: España, M (27/09/2018) La teología protestante de liberación latinoamericana esbozo histórico-teológico. Recuperado de: https://nicaprotestante.blogspot.com/2018/09/la-teologia-de-liberacion.html

[2] A esto hace referencias María López Vigil (1987): “Creo que entre cristianismo y revolución si hay contradicción”, p, 157.Nicaragua Trinchera Teológica. Managua. CAV.
[3] El Dr. Serrano Caldero lo dice claro: “lo que era un hecho histórico se transformó en una religión laica que no necesitaba justificación en sus actuaciones. La revolución salió de la historia  y devino una categoría suprahumana, cuasi divina; un dogma de fe que se explica y justifica por sí misma, sin necesidad de una moral exterior a la cual referirse, una iglesia terrenal con divinidades y sumos sacerdotes que oficiaban en los altares de la patria. Estar en contra de la revolución fue una herejía; estar a favor un acto de fe. Serrano. C. (2011) Obras: América Latina ante la razón filosófica. Escritos sobre el pensamiento, la política y la cultura nicaragüense. T. III. Managua. HISPAMER. Pág. 290. Esta tesis se puede confrontar con tesis del Dr. Jean-Jacques Dubois, que plantea que: “El sandinismo es una religión”. Tesis desarrollada en su tesis de doctorado en Ciencias de la Religión. Consultar en: https://www.elnuevodiario.com.ni/politica/108169-sandinismo-es-religion/. Camus agregaría: Hay que aprender a vivir y a morir, y para ser hombre hay que negarse a ser Dios. (pág. 283)
[4] Cabesteros, T. Desafíos a los cristianos. Pág. 10. (Revista AMANECER, CVA. FEBRERO 1982. No. 6)
[5] El ayuno profético del padre Miguel de SCOTO. Pág. 14. Revista AMANECER (1985) Ayuno profético por la paz. CAV.  No. 36-37.
[6] Solidaridad Protestante. Pág. 20. Revista AMANECER (1985) Ayuno profético por la paz. CAV.  No. 36-37.
[7] Asamblea de Evangélicos Integrados en la Revolución. Pág. 12. Revista AMANECER (1985) Ayuno profético por la paz. CAV.  No. 36-37.
[8] Carta Pastoral Iglesia Bautista. Managua, Nicaragua. Mayo 10 de 1985.
[9] Vigil, J. M. “Kairós”: un fenómeno, un género, una oportunidad.  Pág. 25-29. Del libro: Vigil, J. M. (Coordinador) (1990) El Kairós Centroamericano. Managua. CIEETS/CAV.
[10] Casaldáliga, P. El Kairós y Centroamérica. 9-15. (Entrevista realizado por J. M. Vigil) Del libro: Vigil, J. M. (Coordinador) (1990) El Kairós Centroamericano. Managua. CIEETS/CAV.

[11] Lacayo. F.  La relación vanguardia-pueblo como lugar teológico. pág. 176. En: AAVV (1987) Nicaragua Trinchera Teológica
[12] Camus debate sobre la posibilidad del Hombre Rebelde creativo y fiel a su condición humana: una revolución es una tentativa para modelar el acto sobre una idea, para encuadrar al mundo en un marco teórico (pág. 101). La rebelión, a la inversa, se apoya en lo real para encaminarse, en un combate perpetuo, hacia la verdad (pág. 75-76)… Dice la rebeldía: en vez de matar y de morir para producir el ser que no somos, tenemos que vivir y hacer vivir para crear lo que somos. (pág. 234) Si la rebelión pudiese fundar una filosofía, sería, por el contrario, una filosofía de los límites, de la ignorancia calculada y del riesgo. (pág. 268)… Una acción revolucionaria que quisiera ser coherente con sus orígenes debería resumirse en un consentimiento activo de lo relativo. Seria fiel a la condición humana. (pág. 269) Dos condiciones que exige esta rebeldía es: Ningún hombre considera que su situación es libre si no es al mismo tiempo justa, ni justa si no es libre. El espíritu revolucionario, si quiere permanecer vivo, debe fortalecerse, en consecuencia, en las fuentes de la rebelión e inspirarse en el único pensamiento fiel a esos orígenes, el pensamiento de los límites.  (pág. 272) Camus, A. (1953) El hombre rebelde. Buenos Aires. LOSADA.
[13] López, V. Los nuevos problemas de fe de un pueblo revolucionario, liberado y agredido. Pág. 162
[14] Ana Arendt dice: El mayor enemigo de la autoridad es, por eso, el desprecio y el más seguro medio de minarla es la risa. Sobre la Violencia (2006), pág. 62.
[15] Una interpretación psicoantropológica de En Mt 4: 1-11: Jesús es llevado/abrazado por el Espíritu para ser tentado por el dia-blo (gr: dia-bolos:lo que desune, ruptura). El diablo es presentado como el "tentador/principio de rupturas". esta escena puede entenderse como expresión sintética/curativa de toda la historia Judía de rupturas en el solo acto de dejarse abrazar por el Espíritu. El abrazo del Espíritu: lleva a Jesús frente  sus rupturas (dia-bolos), ya que Jesús es síntesis de toda la historia psico-epi-genética del pueblo al que pertenece. Enfrentarse, conocerlo, escucharlo, dejarse mani-pular por él, estar "cara-a-cara" con el abrazo/ruptura/diabolo: es hacerlo consciente, transmutándolo en sim-bolo (re unificación/reabrazo) El abrazo del Espíritu, que te acerca al dia-bolo, es el amor, amor como llamado a trascender (a la Levinas) el ego-cerrazón-abrazo/ruptura-diablo. Amor como fuerza de reunificación, a la "eros" griego, fuerza que aspira a alcanzar lo bello/re-unificación.  Éste llamado profundo y trascendente es la lo que llamamos fe antropológica, la aspiración de los grupos humanos a ser más y mejor, o sea, a una creciente complejidad siempre mayor/mejor. Un arquetipo profundo en el ser humano, el ángel/pasiens,  que quiere prevalecer frente a otro arquetipo: demens/sapiens.
[16] Camus debate sobre la posibilidad del Hombre Rebelde creativo y fiel a su condición humana: una revolución es una tentativa para modelar el acto sobre una idea, para encuadrar al mundo en un marco teórico (pág. 101). La rebelión, a la inversa, se apoya en lo real para encaminarse, en un combate perpetuo, hacia la verdad (pág. 75-76)… Dice la rebeldía: en vez de matar y de morir para producir el ser que no somos, tenemos que vivir y hacer vivir para crear lo que somos. (pág. 234) Si la rebelión pudiese fundar una filosofía, sería, por el contrario, una filosofía de los límites, de la ignorancia calculada y del riesgo. (pág. 268)… Una acción revolucionaria que quisiera ser coherente con sus orígenes debería resumirse en un consentimiento activo de lo relativo. Seria fiel a la condición humana. (pág. 269) Dos condiciones que exige esta rebeldía es: Ningún hombre considera que su situación es libre si no es al mismo tiempo justa, ni justa si no es libre. El espíritu revolucionario, si quiere permanecer vivo, debe fortalecerse, en consecuencia, en las fuentes de la rebelión e inspirarse en el único pensamiento fiel a esos orígenes, el pensamiento de los límites.  (pág. 272) Camus, A. (1953) El hombre rebelde. Buenos Aires. LOSADA.
[17] Interesantemente la Rebelión de Abril 19 en Nicaragua gritaba: “Patria Libre y Vivir”. Esto cuadra muy bien con la definición de Camus respecto a la diferencia entre revolución y rebelión. En el sandinismo se dice: “Patria libre o morir”; en los Azul y Blanco se dice: “Patria libre y vivir”.
[18] Es más compleja la realidad conflictiva desde de 2018 en relación a los tranques. Aún no se lleva a cabo una investigación independiente. Existen dos hipótesis contrapuestas: los tranques fue el acto más violento dentro de un intento de golpe de estado de la “derecha”; y, los tranques fueron medio de autodefensa de la ciudadanía ante los “escuadrones de la muerte” (las Hylux y parapolicias). Los tranques donde se dieron asesinatos y torturas deben ser investigados para revelar a los autores y hechores.
[19] Moltmann (1983) citando a un Obispo Noruego Eivind Berggrav plantea: “Cuando la autoridad arbitrariamente se convierte en tiranía, entonces se dan circunstancias demoniacas, y consiguientemente, un régimen que no se halla establecido bajo el poder de Dios. La obediencia frente a un poder diabólico no sería otra cosa que pecado… En tales condiciones o circunstancias, se mantiene como principio el derecho a la revuelta en una u otra forma”. (p, 21)
[20] Indignación, gr. 24 aganáktesis, (gan kthsiV), Jesús se dejó llevar por el enojo al ver la dureza de corazón de los fariseos que le criticaron por sanar en sábado a un hombre que tenía la mano paralizada (Mc. 3:5). En otra ocasión Cristo «se indignó» (aganakteo) con de los discípulos, por reprender a los niños que se acercaban a él (Mt. 21:15). Cuando el enojo es un expresión de venganza y odio es totalmente condenado: «Yo os digo que todo el que se enoja con su hermano será culpable en el juicio» (Mt. 5:22; cf. Col. 3:8). Los discípulos se enojaron con Jacobo y Juan cuando pidieron a Jesús sentarse en los lugares privilegiados la derecha y la izquierda de la gloria (Mt. 20:24; Mc. 10:41), aquí también se trata de «indignación» o aganáktesis. Ropero, A. (2014) Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia. Barcelona. CLIE. P, 1372.

[21] Cortés, B. Una búsqueda de reconciliación. Pág. 22. Revista AMANECER,  (Marzo-Abril-Mayo 1985/No. 34-35)
[22] He tratado de no repetir los temas o categorías que se repiten en los autores citados.
[23] España. M. (2018) Martín Lutero: legados y desafíos de la Reforma protestante para la iglesia nicaragüense. Artículo aparece en: Revista Xilotl NO. 39.
[24] Roldán, A. (diciembre 2015) El principio protestante como núcleo de la teología profética de Paul Tillich. Un acercamiento dialéctico. Teología y cultura, año 12, vol. 17. Recuperado de: http://www.teologos.com.ar/arch_rev/vol_17/003_ROLDAN_ALBERTO_PrincipioProtestanteTeologiaProfeticaTillich.pdf
[25] Moltmann. J. (1972) Teología de la Esperanza. Salamanca. Sígueme. Pág. 26
[26] Sobrino, J. (1992) Principio misericordia. Bajar de la cruz a los pueblos crucificaos. Santander. Sal Terrae.
[27] Dussel. E. (1998) Ética de la liberación en la edad de la globalización y de la exclusión. Madrid. Trotta. Pág. 553.

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